Javier Santos Ortega (47) fue la primera persona en confesar que pagó coimas en la Justicia Federal para obtener la libertad. Su relato no sólo apuntó contra el juez Walter Bento y los tres abogados detenidos en la causa, sino que también sumó nuevas evidencias que ahora buscarán profundizar los investigadores.

El acusado de contrabando se refirió no sólo a la forma en la que logró salir del penal tras pagar una suma de 722 mil dólares, sino que habló de otras causas que hasta el momento escapan a la órbita de las imputaciones del fiscal Dante Vega.

Por ejemplo, declaró sobre la situación de Cheng Zheng, prófugo en una de las megacausas de contrabando más importantes de Mendoza. Santos Ortega refirió que “el chino de las Tinajas” –antes era dueño de ese restaurante- está en Buenos Aires y que “puso plata para que no lo detuvieran. Puso 250 mil dólares”.

El hombre agregó que el dinero se lo pagó a Luciano Ortego –uno de los abogados detenidos- y que la plata “iba destinada al juez Walter Bento”.

El camino de las coimas

Javier Santos Ortega declaró que entregó un total de 722 mil dólares para recuperar su libertad. Detalló que en el pago "incluía una lancha que yo tomé por una deuda y que era como un yate. Aramayo –otro de los abogados imputados- fue a buscar el dinero y contó los fajos. Lo entregué todo junto en una aja de zapatos. Al otro día ya estaba en domiciliaria”.

También agregó que parte del pago se realizó con dos departamentos ubicados en calle Avellaneda de Ciudad que pertenecían a sus hijas y que vendió en 180 mil dólares.

Pero antes de concretar las coimas, el presunto contrabandista dijo que cuando fue detenido en la Unidad 32 –los calabozos de Tribunales Federales- tuvo un intento de suicidio con una sábana y allí conoció a Walter Bento: “Me trasladaron al Hospital El Sauce. Bento entró por detrás de mí y me preguntó por qué había hecho eso. Después apareció Martín Ríos –el tercer abogado implicado- y me dijo que si ponía 300 mil dólares salía en 10 días. Anotó en un papelito lo que tenía que pagar y me dijo que es plata iba para mucha gente”.

El saludo

Javier Santos Ortega relató una situación en un café donde estaba dialogando con Diego Aliaga –con quien dijo tener diferencias por un intercambio de mercadería- y este último le dijo “si yo lo llamo al juez”. En ese momento pasó caminando el magistrado Walter Bento a quien Aliaga le gritó “Walter”. “Lo hizo para demostrarme que él lo conocía”, aseguró.

Tras su testimonial, el abogado defensor de Javier Santos Ortega solicitó la excarcelación o la prisión domiciliaria asegurando que hace cinco años padece un trastorno psiquiátrico y que los delitos que le acusan son excarcelables. Se espera que el próximo lunes el fiscal Dante Vega, que lidera la pesquisa por las coimas federales, emita su dictamen al respecto.

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