Un año, un mes y seis días estuvo privado de su libertad el metalúrgico Gustavo Herán Seré (39), quien finalmente fue sobreseído por el crimen de Emir Cuattoni (15), causa que tiene a dos nuevos detenidos.
Este jueves, antes de que la juez María Cristina Pietrasanta dicte el sobreseimiento y su inmediata libertad, Seré pronunció sus últimas palabras en el expediente. Entre lágrimas, comenzó agradeciendo a sus abogados defensores -Guillermo Yornet y Luis Antulio Santamaría- "porque nunca bajaron los brazos".
Sobre su tiempo en el penal, aseguró que "he pasado por un infierno. Tengo tratos con personas que han padecido cáncer, pero nada en el mundo se puede comparar con el sufrimiento de una persona que esta presa, más si es inocente como en este caso".
También agregó que ha sido atacado y hasta apuñalado en los establecimientos carcelarios por donde pasó. De hecho, al principio Seré había quedado detenido en el complejo San Felipe pero tuvo que ser trasladado al penal de Boulogne Sur Mer por un par de ataques que sufrió.
Finalizada la audiencia se fundió en un abrazo con sus familiares, entre ellos, su hermana que fue clave para aportar la nueva pista y su hermano quien en un momento de la investigación entregó a la Justicia un arma de fuego que tenía registrada a su nombre para demostrar que no era la utilizada en el asesinato.
"La única justicia que existe es la de Dios. Tengo una buena familia y he hecho bien las cosas para que hoy día mi taller pueda estar abierto. Lo demás, si salgo en libertad, es porque han hecho bien las cosas", había anticipado Seré en una entrevista desde el penal hace un mes y medio. Este jueves, su deseo se concretó.




