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Cuatro delincuentes atacaron a un empresario en su casa en Guaymallén y se llevaron $270.000 

Asalto en Guaymallén: “Estoy de lo más nervioso y voy a matar a alguien”

Por Catherina Gibilaro / cgibilaro@diariouno.net.ar“Fue la peor hora de toda mi vida porque mi nene estaba en grave riesgo, al igual que todos nosotros, y el niño se daba cuenta de que algo feo estaba pasando porque lloraba muchísimo”.

 Así comenzó a contar los dramáticos momentos vividos durante un asalto Natalia Pelliza (21), mamá de Giovanni, de 2 años y seis meses. Al igual que su madre, Claudia (43), un hermano de 16 años y su papá Néstor (50), fueron víctimas en la madrugada de ayer de un brutal asalto en su vivienda de calle Paroissien, en Guaymallén, donde también funciona la empresa de transporte familiar.  Cuatro delincuentes les robaron $270.000 entre cheques y efectivo, un TV de 52”, celulares de última generación y otros elementos de valor. Cargaron todo en el Renault Clío de la familia y escaparon; el vehículo apareció horas después. 
Natalia está sumamente apenada por la gran cantidad de golpes que le dieron a su padre, más allá de lo que sufrieron los cinco integrantes de la familia. Según la joven, todo empezó a las 0.30 cuando ella dormía con su hijito. Su madre estaba tejiendo en la cocina y escuchó ruidos provenientes de afuera. Se asomó y no vio nada. Luego, otra vez ruidos. Entonces volvió hacia la ventana que da al patio y un joven con una pistola le apuntó diciéndole: “Callate la boca, quedate quieta y danos toda la plata”. Ella fue corriendo hacia la puerta que estaba sin llave para cerrarla pero otros tres cómplices la atajaron y la empujaron hacia adentro. Todos estaban armados y con la cara descubierta. “Deben de haber entrado por los techos y se descolgaron por el fondo”, explicó Natalia. Lo cierto es que su madre comenzó a gritar. Su esposo, Néstor, escuchó y pensó que algo le había sucedido a su nietito, razón por la cual se levantó inmediatamente. Fue allí cuando se le apareció un delincuente ordenándole que se tirara al piso. Le agarró el celular de la mesa de luz y le dijo: “Ya sabemos que sos el Beto, te entregaron por pelotudo”. Luego lo amenazó con hacerle daño al bebé si no le daba todo el dinero que tenía consigo. El hombre no lo dudó y lo entregó, pero el delincuente insistía en que “seguro que tenés más”, mientras lo golpeaba en todo el cuerpo. Seguidamente agruparon a la dueña de casa, al marido y al hijo y los llevaron a una pieza del fondo, donde les pegaron a los hombres. “Mi padre imploraba ‘no nos pegués más, te di todo lo que tenía, ya está’, relató Natalia. A todo esto ella estaba en su pieza. Escuchó los gritos de su madre y atinó a tomar el celular para llamar a la policía, “pero estaba sin batería. Cuando quise enchufarlo ya los tenía encima pese a que cerré la puerta por el riesgo que corría el nene, que estaba durmiendo. Les pedí  que por favor me dejaran levantarlo para tenerlo conmigo y me dijeron que no, mientras me exigían que me tirara al piso. Escuché que insultaban a mi padre y que le seguían pegando. Yo le gritaba a mi mamá que el nene estaba en la pieza”. Todo el ruido y los gritos hicieron que el chiquito se despertara. “Uno de los ladrones nos apuntaba a los dos. Giovanni en su media lengua me preguntó ‘¿quién es este señor? Mami tengo miedo, quiero dormir!’. Yo lo tapaba para que no los viera. Uno me dijo que me iba a matar porque había llamado a la policía, pero yo le aseguré que no era así”. Allí volvieron a pegarle al dueño de casa. “Mi mamá se descompuso y empezó a vomitar. Lo que más preocupó a Natalia fue que el delincuente que apuntaba a ella y su niño dijo: “Estoy de los más nervioso y voy a matar a alguien”. Otro en cambio le decía a la madre: “Madrecita, quédese tranquila, yo también soy padre”. Un cómplice en cambio pedía “toda la plata, porque tengo que alimentar a una familia”, mientras otros delincuentes revolvían la casa. “Cuando robaron todo lo que querían, salieron por el portón, previo pedirles las llaves del Clío a mi papá, a quien no dejaban de pegarle ni un minuto, para desesperación de todos”. “Giovanni quedó muy asustado y recién se durmió a las 5 de la mañana. Créame, todo lo que pasamos fue un infierno. No se lo deseo a nadie”, contó Natalia abrazando muy fuerte al niño, que no paraba de llorar.

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