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Lo dijo una mujer de 30 años que cursa el sexto mes de embarazo y que, según la policía, fue atacada por su esposo durante una discusión en la casa familiar.

“Yo no fui apuñalada por mi marido, sólo me lastimé con un vidrio del aparador”

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 Por Catherina Gibilaro

cgibilaro@diariouno.net.ar

Un informe policial dio cuenta ayer de que Natalia Genoveva Bracamonte (30), embarazada de 6 meses, había sido apuñalada en el vientre por su esposo, Adrián Lucero González (39), durante una discusión.

El mismo parte informó que la mujer fue llevada al hospital Lagomaggiore, donde le diagnosticaron herida de arma blanca superficial en el abdomen. Por esto, el marido quedó detenido en la Comisaría 36ª de Las Heras a disposición de la Oficina Fiscal 6 a cargo de la fiscal Virginia Rumbo, aunque Bracamonte no haya radicado la denuncia. Hasta aquí el informe proporcionado en forma oficial por la Oficina de Prensa del Ministerio de Seguridad.

Ayer a la tarde, UNO dialogó con la mujer en su casa de calle Güiraldes 1200 donde llegaba en ese momento con su camioneta.

Apenas conoció el motivo de la presencia periodística lo primero que dijo fue: “Desmientan la información que están dando por todos lados. Yo no fui apuñalada por mi marido. Discutimos como cualquier pareja. Es más, yo me lastimé con el vidrio de un aparador mientras él estaba arreglando la llave del baño. No tengo ninguna herida punzante. Es un rasguño lo que me hice”

“Le digo otra cosa. Yo misma llamé a la ambulancia y no a la policía porque por la discusión me había puesto nerviosa y estaba preocupada por el bebé. Me llevaron en ambulancia al Lagomaggiore y una hora después me dieron el alta y aquí me ve: no estoy lastimada”.

Luego Natalia refirió que “el procedimiento donde intervino la policía estuvo todo mal hecho” y relató que “a mi marido, quien iba en nuestro auto, un Peugeot 306, con dos amigos, lo interceptaron y lo pararon. Con la itaca rayaron el auto e hicieron los abollones que están a la vista. Mi marido estuvo detenido por el tema de la efedrina que luego no era tal. Pese a haber presentado la cédula donde le habían dado la libertad el martes pasado desde el penal, lo golpearon con la cabeza contra el capot del auto y también en las costillas”.

“Cuando fui a la Comisaría 36ª el propio comisario me devolvió el vehículo sin ningún problema. Sin embargo, al darse cuenta de que hicieron mal el procedimiento quisieron llevárselo de mi casa, pero no se lo permití”.

“Es más. Del vehículo me sacaron un celular y otras pertenencias, pero nunca me las devolvieron. Pero lo más grave ahora es que (aparte que a él lo tienen detenido) no encuentran la cédula donde le otorgaban la libertad y sin la cual él no puede circular sin problemas. Esto recálquelo por favor!”, pidió.

La mujer también contó que cuando la mandaron al forense por la lesión me dijo “te llevaron al hospital al divino botón”.

Otro punto en que hizo hincapié es en “la mala educación con la que me atendieron en la Oficina Fiscal: no me quisieron tomar la denuncia por la falta de mis pertenencias y por lo que le hicieron a mi marido. Fíjese, ayer fue mi suegro a visitarlo y no le permitieron verlo; tampoco dejaron que acerque alguna gaseosa o comida: tampoco a mí me dejan verlo. Y para colmo ayer lo único que hicieron fue tomarme las huellas dactilares para ver si yo tengo antecedentes penales. No entiendo cómo la fiscal (Virginia) Rumbo no toma cartas en el asunto”, exclamó indignada la mujer cuando fue consultada por Diario UNO.

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