Por Alejandro Gamerogamero.alejandro@diariouno.net.ar
Amelia González defendió a su hijo, acusado por el crimen de su beba en 1999, y dijo que si no creyera en su inocencia lo habría “librado a su suerte y le desearía lo peor”.
Amitrano se quebró y lloró en el juicio luego de que declaró su madre

Por primera vez, Alejandro Amitrano, quien está siendo juzgado por el homicidio por presunto maltrato infantil de su hija Rosario Belén, de 1 año, se quebró en pleno juicio y lloró luego de que su madre, Amelia González, declarara ante el tribunal de la Quinta Cámara del Crimen. Fueron unos minutos en los que el acusado lagrimeó algo desencajado y en silencio al lado de su abogado, situación que pasó desapercibida para parte del público que estaba en la sala.
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Bajo la insoportable presión de afrontar un juicio que en caso de condena tiene pena única de prisión perpetua, Amitrano cedió al llanto luego de que su madre se retirara del tribunal con una durísima frase cuando se le refirió la posibilidad de que su hijo fuera el responsable de los maltratos: “Si yo creyera que algo de todo esto es verdad no estaría sentada aquí declarando. Lo habría dejado a su suerte y le desearía la peor de las cosas”.
Así, la abuela paterna de Rosario Belén y madre del acusado dejó asentado que asistió al juicio porque cree que su hijo es inocente y que nunca pudo haber ocasionado semejante daño a su nieta.
Amelia González sustentó esta postura al afirmar que “yo venía todos los meses a Mendoza –vive en San Luis– y dormía en la habitación de mi nieta con ella, jugábamos, la alzaba, la tenía en brazos y jamás la vi mal, ni que tuviera un gesto de dolor, nunca noté nada extraño”.
Sin embargo, la mujer reveló que cuando su nieta Rosario Belén estuvo internada, primero en el Hospital Italiano y luego en el Notti, “mi hijo y mi nuera (Cecilia Cousau) me dijeron que Rosarito tenía meningitis” y recalcó que la última vez en el Notti los médicos “no me la dejaron ver”.
La abuela afirmó que se enteró de las múltiples lesiones que tenía recién cuando declaró en los tribunales tras el fallecimiento de su nieta y remarcó que le preguntó a su hijo y a su nuera sobre esto “y ellos me dijeron que no sabían y que no le habían hecho nada”.
Y hasta arriesgó a conjeturar que “toda esta locura que está pasando es porque mi hijo Alejandro hizo una tontera, que fue denunciar en un diario la muy mala atención que habíamos recibido con Rosarito en el Hospital Italiano y que disparó todo esto”, dejando muy claro que el informe y la denuncia del nosocomio privado por presunto maltratos era una venganza por haber acudido a la prensa.
Una día calienteLa tercera jornada del juicio contó con el condimento de un fuerte cruce técnico jurídico muy elevado de tono y frente al público presente entre el presidente del tribunal, el juez Rafael Escot, y el fiscal Fernando Guzzo.
El representante del Ministerio Público primero amenazó con pedir la nulidad del juicio para minutos después condicionar la continuidad del mismo a que la audiencia sea videograbada hasta el final, apoyándose en el derecho que le da el artículo 407 del Código Procesal Penal de la provincia, a lo que el tribunal finalmente hizo lugar.
La pelea en plena audiencia se originó cuando la defensa se opuso a que se ventilara una pericia sobre las lesiones de Rosario Belén bajo el argumento de que era cosa juzgada, en momentos en que atestiguaba el médico forense Francisco Olivares.
La fiscalía obviamente no estuvo de acuerdo con la defensa pero el juez Escot en vez retirarse con el resto del tribunal a resolver el incidente planteado quería hacer una pregunta más al testigo, lo que según sus pares de cuerpo y el fiscal no está permitido mientras no se resuelve el incidente.
Esta situación desató la discusión entre el presidente del tribunal y el juez, que a pesar del revuelo se terminó resolviendo.
El tono combativo de ambos que se había repetido la jornada anterior entre el presidente del tribunal y la fiscal Claudia Ríos no es nuevo en la Quinta Cámara del Crimen.
A pesar de que las nuevas modalidades de juicio oral y público exigen a un tribunal operar sólo como un árbitro para vigilar el cumplimiento de la ley y dejar que el juicio lo lleven adelante las partes (fiscalía y defensa), lo cierto es que el juez Rafael Escot tiene un estilo más intervencionista –tradicional hasta hace unos años– que fastidia a las partes y provoca incidentes y polémicas en pleno juicio que terminan nutriendo de anécdotas los tribunales.
►Las intervenciones del juez Escot, presidente del tribunal, a la hora de dirigir el debate provocaron el malestar de la fiscalía, que advirtió de que pediría la anulación del juicio y reclamó que fuera filmado y grabado, lo que se hizo lugar.