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Ahora el médico sospechado en San Rafael acusa al abogado y a su esposa

Por Marcelo Schmitt

schmitt.marcelo@diariouno.net.ar

El martes dio su testimonio el médico Jacinto Carballo, acusado de suministrarle al abogado Zuliman Bittar un antibiótico –ciprofloxacina– sabiendo que le hacía mal por su alergia a la quinolona, con presuntas intenciones de matarlo para quedarse con su mujer. 

Carballo inició su defensa diciendo: “Todo esto es una patraña urdida por Bittar y Paola Cotrona, su esposa, quien después de tres años le confesó nuestra relación a su marido”. 
El médico reconoció: “Zuliman y yo éramos como hermanos, incluso, fue el único, junto con su esposa, que me vino a visitar a la cárcel cuando estuve detenido por otra causa”. El imputado mencionó: “Nunca fui su médico de cabecera” y agregó: “Siempre me consultaba lo que otros médicos le decían respecto a su diabetes y su obesidad”.Luego comenzó a relatar con detalles su relación con Cotrona, la que según él duró un año. “Ella empezó a buscarme y yo le advertí de que esto iba terminar muy mal” y agregó: “Fueron tres meses de acoso permanente hasta que un día nos juntamos en la avenida Mitre, entramos a mi auto y así empezó la relación”. El hombre expuso que por razones de trabajo tuvo que alquilar un departamento en San Rafael para atender los martes y los jueves pacientes de PAMI y allí mantenía relaciones con Cotrona. Si bien este relato formó parte del culebrón amoroso que según él mantuvo con la esposa de Bittar, los jueces y la fiscal se centraron en lo que sucedió ese 12 de noviembre de 2006 cuando Bittar, su esposa, Carballo y su señora, junto con Juan Carlos Bertomeu, iban a comer un asado a el dique El Tigre. En ese sentido, Carballo dijo que recibió el llamado de Paola Cotrona cuando viajaba hacia San Rafael y le decía que su marido se había descompuesto y lo habían llevado al Hospital Español. Según el médico, la comunicación se entrecortaba porque había mala señal. Al llegar al hospital, Bittar ya estaba en terapia intensiva luego de ingerir la ciprofloxacina. Allí, según el galeno, “un médico dijo que Zuliman podría tener una hemorragia digestiva y nos alejó del sector. Estuvimos media hora en el hospital y luego nos fuimos de regreso a Monte Comán”.Los jueces y la fiscal María Eugenia Laigle le preguntaron por qué si eran tan amigos Carballo no se interiorizó en la salud de Bittar y no habló con los profesionales que lo estaban atendiendo. La respuesta fue: “Los médicos estaban con una emergencia y no nos queríamos meter”.Esto sucedió un domingo y recién el martes Carballo viajó a San Rafael a trabajar y visitó a quien siempre consideró un amigo, con el que almorzaba frecuentemente en su casa. En este detalle hizo hincapié no solo la querella, sino también la fiscal, que preguntó y repreguntó varias veces para tratar de entender la situación. Ante este avance, Carballo se limitó a decir que él nunca le podría haber dado la droga porque estaba en viaje. Sin embargo, reconoció haber recetado esa droga y otras más a Bittar. Es que según el acusado, el abogado era el único que tenía obra social y le solicitaba recetas para toda su familia, incluso, para sus hijos. En ese instante, la querella solicitó ver el expediente y le pidió al médico que reconociera su letra en una receta con la droga que, finalmente, descompuso al abogado. Carballo reconoció su firma y adujo: “Esa receta era para una tía de Bittar”. El médico se quejó de todos los testigos que hubo en la causa y contradijo el testimonio de su colega Juan Carlos Bertomeu, quien dijo que Carballo llamaba a Cotrona “mi Barbie”. “No dice la verdad por las diferencias que tuve con él cuando me condenaron por un aborto que él hizo en Malargue”, cerró.

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