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Se trata de Rubén Darío Agosti, quien por defender a su madre en su comercio de Maipú baleó al bailarín de folclore al confundirlo con un asaltante. Ocurrió en noviembre de 2012. La Justicia lo consideró inocente.

Absolvieron al policía que disparó y mató a Ezequiel Torres al creer que era un delincuente

El policía Rubén Darío Agosti, de 27 años, quedó en libertad luego de ser sometido a juicio oral y público por la muerte del bailarín de folclore Ezequiel Torres (22), a quien le disparó al confundirlo con un ladrón que asaltaba a su madre en su comercio de Maipú.

"No hubo abuso de autoridad. Quedó acreditado en el debate que fue un error en una circunstancia extraordinaria", dijo Pablo Cazabán, abogado defensor del policía acusado.
Agregó: "Fue una fatalidad para todos, sobre todo para Torres, pero también para Rubén Darío Agosti que por defenderse a él y a su madre cometió un error". El defensor sostuvo que quedó acreditado en el debate realizado en la Séptima Cámara del Crimen, que en la noche del 11 noviembre de 2012 entraron dos personas armadas que tomaron como rehén a Ezequiel Torres, a su novia Macarena, y a la madre de Agosti. Quedó acreditado que Agosti llegó cuando los ladrones estaban dentro del comercio y del lado de atrás del mostrador estaba Torres y le disparó creyendo que era uno de los asaltantes". El hecho La muerte de Ezequiel Torres ocurrió en la noche del 11 de noviembre del 2012, cuando junto con su novia Macarena fueron ir al negocio de la mamá de Rubén Darío Agosti debido a eran inquilinos de la mujer. En ese momento entraron dos ladrones, los amenazaron con armas de fuego y las víctimas quedaron detrás del mostrador.

La dueña del local llamó a sus hijos para que la auxiliaran. El muchacho se quedó junto a su novia y un nene de 10 años que había ido a comprar al almacén. Mientras la pareja trataba de tranquilizarse, Rubén Darío Agosti, auxiliar de la Policía Rural e hijo de la almacenera, bajó de su casa y le apuntó a Ezequiel.

“Yo no soy el ladrón”, lo alertó el inquilino. El policía no escuchó los ruegos y tiró dos veces: un disparo al pecho y otro al estómago. Ezequiel murió antes de llegar al hospital. Los ladrones jamás fueron detenidos. Agosti fue imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Estuvo preso siete meses, hasta que salió porque el juez de Garantías, Ariel Specktor, cambió la carátula a homicidio culposo por exceso de legítima defensa. 

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