En su discurso del 1 de mayo, el gobernador Alfredo Cornejo anunciaba medidas para mejorar la seguridad en la Provincia. Perfeccionamiento y mayor infraestructura de la fuerza policial fueron algunos de los vértices que puntualizó el mandatario. Si bien en 2016 la tasa de homicidios se mantuvo respecto al año pasado, aumentaron la cantidad de personas muertas en el marco de asaltos.
El 2016 cerró con 143 asesinatos, tan sólo un crimen menos que durante 2015. De este total, 20 personas murieron en manos de los ladrones que cometieron los asaltos. El número es superior a las 15 víctimas fatales que se registraron en el ciclo pasado. También registró una suba los presuntos delincuentes abatidos. Este año fueron 12, superando los 9 casos del 2015.
Sumando ambas aristas, el 21 por ciento de los homicidios del año estuvieron enmarcados en asaltos que ocurrieron en distintos puntos de la provincia, según consta en los registros periodísticos basados en fuentes judiciales y policiales.
Otros números
De las 143 muertes de 2016, Guaymallén fue el departamento más violento con 27 de ellas. El podio se completó con Las Heras (25) y Maipú (17). En el Gran Mendoza se cometieron 15 hechos en Ciudad, 13 en Godoy Cruz y en Luján de Cuyo. Once tuvieron lugar en San Rafael, 10 en San Martín, 6 en el Valle de Uco, 5 en Lavalle y 1 en Rivadavia.
Septiembre fue el mes más violento, totalizando 18 crímenes, seguido por Julio con 17 y febrero con 14.
Tal como se indicó en un informe publicado el viernes pasado, fue alarmante la cantidad de mujeres muertas. El 2016 registró 23 víctimas fatales, 15 de ellas en casos enmarcados por violencia de género.
Con respecto al modus operandi empleado, el 61 por ciento de los hechos se cometió con armas de fuego, el 21% con armas blancas, el 11% a golpes, el 5% por asfixia, en un 1% las víctimas murieron calcinadas y el otro 1% restante sufrió un paro cardiorrespiratorio tras ser atacadas.
Un número que afortunadamente descendió respecto al año pasado fueron los policías que fallecieron. En el 2016 se produjeron tres decesos en la fuerza y ninguno de ellos fue prestando servicio. El año pasado fueron cuatro casos, todos a manos de los delincuentes que enfrentaron a los uniformados.
En cuanto al esclarecimiento de los casos, la estadística se mantiene similar a los últimos dos años. El 73 por ciento de los expedientes tiene a sus sospechosos detenidos e imputados -en la minoría de los casos ya condenados- y el 27% restante está impune.
