Un bebé denominado genéticamente "perfecto" nació por cesárea este fin de semana en con el método de diagnóstico genético de preimplantación (PGS). Pesó 3,4 kilos y tanto él como su mamá se encuentran bien.
El tratamiento incluye un análisis genético embrionario para la detección de anomalías en el número de cromosomas y se concretó en la Fundación Fecundart, de la capital cordobesa, una clínica de fecundación asistida.
"De esta manera aumenta el porcentaje de éxito por transferencia y también la probabilidad de tener un bebé 'sano' ('perfecto') mediante la selección de embriones con la cantidad normal de cromosomas", expresó José Pérez Alzaa, director médico de la institución, sobre la técnica utilizada en este caso.
Después de la polémica que se generó cuando se conoció de que nacería en la Argentina "el primer bebé con genes perfectos", el especialista aclaró a la emisora radial Cadena 3 que "no es el bebé perfecto", sino que se trata de "un niño al que se le hizo un estudio para evaluar su composición cromosómica que se implantó muy bien y nació, gracias a Dios, muy bien".
El PGS identifica los embriones sanos cromosómicamente para la transferencia y descarta los que no lo son, se utiliza en diagnósticos de anomalías cromosómicas como puede ser el síndrome de Down, y permite determinar si ese embrión tiene un número "normal" de cromosomas.
La clínica de fecundación asistida Fecundart es la primera en el interior del país en adquirir la tecnología que permite este tratamiento. Los embriones "sanos" para este nacimiento fueron implantados en agosto de 2016.
El médico comentó que no hacen "selección", como por ejemplo de sexo, sino que el objetivo del tratamiento es que "la pareja pueda concebir lo más rápido posible".
"Sabiendo que este embrión es normal cromosómicamente, podemos transferir uno solo con una muy buena tasa de embarazo", precisó Pérez Alzaa.
Se trata de un tratamiento que cuesta 2.500 dólares y que puede ser cubierto por la obra social cuando "la pareja es portadora de algún problema cromosómico", pero no en los casos en que "es selectivo y la pareja no tiene problemas", apuntó el especialista al portal porteño minutouno.com
-Método. Se toman tres o cuatro células de la placenta primitiva de ese embrión, sobre las cuales se hace un estudio para establecer si va a haber algún problema cromosómico.
-Clave. Los cromosomas son una estructura que lleva toda la información, como por ejemplo el color del cabello y de los ojos. Pero el procedimiento (PGS) también sirve para evitar abortos o embarazos múltiples.
Se utiliza para las anomalías cromosómicas
Las anomalías cromosómicas más frecuentes son las trisomías no viables, es decir fallas cromosómicas que pueden impedir la implantación para la fertilización asistida.
"Este procedimiento puede mejorar los resultados de la fertilización asistida y evitar los abortos espontáneos, como así también reducir los embarazos múltiples y criopreservar menos embriones que no son viables", dijo José Pérez Alzaa, director de Fecundart, una clínica de fecundación asistida de Córdoba.
El método tiene como objetivo conseguir embriones que mejoren los resultados, que reduzcan los costos y que una mujer no se someta a fracasos, estrés psicológico, inyecciones. La técnica conocida como diagnóstico genético de preimplantación (PGS, por sus siglas en inglés) identifica los embriones sanos cromosómicamente. Además, se utiliza en diagnósticos de anomalías cromosómicas como puede ser el síndrome de Down o la fibrosis quística. "Se va más allá de los cromosomas, más allá de los genes", agregó.
Alzaa vaticinó que en un futuro "va a haber gente que va a querer tener niños perfectos pero nuestra función es mejorar nuestras técnicas y tratar de que la gente pueda aprovechar esto, más allá de los deslices".
