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Edgardo Bauza calza el 47 y justifica el apodo. El director técnico de la Selección argentina de fútbol es un apasionado a la lectura, fue candidato a concejal y hasta grabó un disco.

Patón y goleador, Patón y conductor

Lucio A. Ortiz

ortiz.lucio@diariouno.net.ar

A penas asomó su cuerpito fuera del vientre de su madre comenzó a mover las patitas. "Que grandes que son estos piecitos, como los del hermanito", dijo la mamá en el hospital de Granadero Baigorria, muy cerquita de Rosario. Era el 26 de enero de 1958.

Las zapatillas que calzaba el nene las heredaba de su hermano mayor, al que apodaban Patón. Así Edgardo Bauza, el menor, pasó a ser el Patón chico. A los 11 años ya estaba por el número 42 y a los 15 debían comprarle talle 45. Le continuaron creciendo los pies hasta el 47.

El pibe se volvía loco por el fútbol y un día decidió faltar a la clase de taller en el colegio para probarse en Rosario Central. Su madre no le habló por una semana. Fue pasando de divisiones y destacándose como marcador central. Era el 6 y con su altura de 1,89 metros intimidaba rivales y ganaba siempre de arriba. Era un defensor que buscaba internarse en el área rival para cabecear o buscar el gol con sus potentes remates.

En la 14ª fecha del Nacional 1977 Carlos Timoteo Griguol lo hizo debutar en primera división en el 4-0 contra Quilmes, pero recién dos años después entró como titular en el clásico rosarino contre Newell's y los Canallas vencieron 1-0 con gol de Edgardo Bauza, que ya era conocido como Patón. Quedó en el corazón de los hinchas y se aferró mucho más a la pasión canalla porque después sumaría 9 goles en el clásico para ser el máximo goleador.

En 1980 anotó 12 tantos en la temporada y además, fue campeón del Nacional. En 1981 hizo 20 tantos.

El Flaco Menotti lo llamó a la Selección, pero lo dejó fuera de la lista del Mundial 1982 en España. Fue una de sus primeras frustraciones como jugador.

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Pasó al Junior de Barranquilla, en Colombia, para compartir equipo con varios argentinos. Estuvo tres años desde 1983 y anotó 24 goles. Volvió al país para jugar en Independiente de Avellaneda.

Y el Patón se dejó seducir otra vez por Rosario Central y de vuelta al pago fue campeón del torneo de primera división 1986/87, el primer torneo largo.

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Después de tres años en Argentina firmó para Tiburones Rojos de Veracruz en México.

En tantas concentraciones que tuvo a veces prefería dejar de lado el juego de cartas o los partidos de ping pong para cambiarlos por la lectura. "Empecé con novelas normales. Pasé por la historia argentina para seguir construyendo una mejor imagen de todo lo que pasó en el país. Y últimamente me dediqué a la vida de algunos personajes que para mí fueron muy importantes para la historia del mundo, como Nelson Mandela".

Y con su afán de cambiar al mundo o a la sociedad, incursionó en la política y llegó a ser candidato a concejal por el Partido Socialista.

"Yo fui un adolescente sin lectura. Después de grande con la lectura empecé a descubrir facetas muy importantes. Hoy no lo veo al adolescente en eso. Están con la computadora, con los juegos y con la electrónica. Es una lástima que un videojuego atrape más que un libro", sentenció.

Cuando jugaba en México lo convocó Carlos Bilardo para el plantel del Mundial de 1990 en Italia, pero fue el único jugador de campo que no tuvo minutos. "Sin jugar ni un minuto, para mí fue un premio haber estado. Compartir un Mundial con monstruos de mi generación fue terminar la carrera como quería. Yo me sentí subcampeón del mundo igual que todos, porque me rompí el culo. Hice mil cosas para estar".

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Dejó de jugar en 1992 y quedó una estadística valiosa como defensor-goleador. Aunque en Rosario Central supera a delanteros con sus 82 goles y es el segundo en el historial, detrás de Mario Kempes, con 97 en Primera.

A nivel mundial, es el cuarto defensor con más goles, sólo superado por el holandés Ronald Koeman -193 goles-, Daniel Passarella -134- y el español Fernando Hierro -110-. Bauza marcó 108 goles en 499 partidos. El día que le avisaron que lo premiarían creyó que era un chiste y dio la dirección de un amigo para que le enviaran los pasajes. Finalmente no viajó, pero la FIFA le dejó los pasajes de regalo y un diploma.

Adrián Abonizio, un músico rosarino, convocó a Juan Carlos Baglietto, Roberto Fontanarrosa, Joaquín Sabina, María Fiorentino y a Edgardo Bauza para el grabar un CD con canciones dedicadas a Rosario Central. Grabó en el 2000 la canción titulada Patón y conductor. La canción comienza con su presentación "dirigiendo una batuta de color auriazul" y de su letra se desprende: "A veces con cartas bajas se ganan grandes partidas".

Después la vida lo puso a conducir equipos de fútbol y esa historia comenzó en 1998 en el club de sus inicios. Como DT estuvo en Perú, Arabia Saudita, Brasil, Ecuador. Fue campeón dos veces con Liga de Quito en Ecuador y, además, llevó al equipo a conquista la Copa Libertadores (2008) y la Recopa Sudamericana (2010). Su segunda Libertadores fue con San Lorenzo en el 2014.

Como premio a su conducta, le llegó la ocasión de dirigir nada menos que a Lionel Messi en la Selección nacional. Desde el 1 de agosto del año pasado está en el cargo y quiere llegar al Mundial de Rusia 2018.

Hoy en el festejo de los 58 años Bauzá ya tiene asumido su apodo de Patón y no se movió del 47 de la adolescencia.

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