Lucio A. Ortizortiz.lucio@diariouno.net.arLo había decidido y lo había anunciado. Sería su último partido como jugador de fútbol profesional. Y así fue. Oscar Alfredo Ruggeri se ponía la camiseta número 2 de Lanús dispuesto a jugar de la misma forma que lo hizo siempre: con temperamento y temple ganador. Para el hombre nacido en Corral de Bustos el 26 de enero de 1962, no hubo nunca un quiebre de su estilo impetuoso y con una obsesión triunfadora.
Y la tarde calurosa del 7 de diciembre de 1997 le ponía fina a su carrera. Por la 16ª fecha del torneo Apertura de la AFA Lanús enfrentó a Estudiantes de La Plata. Sobre los 9 minutos le cometieron un penal a su compañero Enría y ahí fue el Cabezón. Tomó el balón, lo ubicó en el césped y enfrente tenía a Chiquito Bossio. En 17 años desde su debut, en 1980, nunca remató un penal. Esa tarde lo hizo y fue el 1 a 0 para Lanús, que terminó el partido ganando 3-0. Pero Ruggeri se dirigió al centro del campo tras el festejo y saludó a compañeros y rivales. Pidió el cambio e ingresó Alessandría.
Al hombre duro, al defensor que tuvo que demostrar rudeza, al que imponía respeto cada vez que pisaba una cancha, esa vez se le escaparon varias lágrimas. Y se acordó de ese pibe que jugó en las divisiones inferiores de General Paz Juniors y de Rosario Central hasta que se fue a Buenos Aires, donde lo esperaban las divisiones juveniles de Boca Juniors. El 8 de junio de 1980 debutó en la Primera de Boca contra Newell's Old Boys y ganó 3-0. Igual que en su retiro.El 9 de julio de 1980 consiguió su primer gol, que le dio la victoria frente a Colón. En Boca jugó 146 partidos y marcó 9 goles entre 1980 y 1984. La mayor trascendencia la tuvo en el Xeneize con el título del campeonato Metropolitano de 1981 con la llegada de Diego Maradona, que junto con Miguel Brindisi hicieron maravillas en el equipo que dirigió Silvio Marzolini.
En 1983 tuvo el debut en el seleccionado nacional argentino con Carlos Bilardo como DT, contra Chile.Esa camiseta le iba a calzar justo para ser campeón del mundo en México 1986, además de dos Copas Amérca en Chile 1991 y Ecuador 1993. Sufrió igual que Diego por la final perdida ante Alemania en el Mundial de Italia 1990. Iba a levantar la Copa Confederaciones de 1992. En los clubes que pasaba dejaba su sello ganador. Logró el pase libre de Boca en 1985 (con Ricardo Gareca) y se fue a River Plate. En el Millonario fue campeón de Primera 85-96, de la Copa Libertadores y de la Intercontinental de 1986. También obtuvo la Interamericana de 1987.En 1988 se fue al Logroñés de España y luego pasó en 1989 al Real Madrid, en donde logró el título de la Liga de España de 1990, con 31 partidos disputados.
Volvió para jugar dos temporadas en Vélez Sarsfield desde mediados del '90. En 1991 fue premiado como el mejor futbolista de Sudamérica. En 1992 tuvo un paso en falso en Áncona de Italia con sólo 7 partidos. El próximo destino fue América de México, en donde levantó la Copa de Campeones de la Concacaf. Cruzó el Atlántico para jugar en Real Jaén, de la segunda división española. El destino lo hizo volver a Argentino para demostrar su vigencia en San Lorenzo de Almagro. Su aporte sirvió para que se lograra el Clausura de 1995 (hacía 21 años que el Santo no salía campeón). Jugó 111 encuentros con la azulgrana.
Su última estación fue Lanús, en donde impuso su presencia en 13 partidos. Pero en la final perdida por Lanús ante Atlético Mineiro 4-1 se desató la batahola iniciada por Ruggeri en noviembre de 1997. El defensor no soportó las cargadas de los rivales e inició la embestida. Fue ese episodio el que encendió la llama del retiro del Cabezón Oscar Ruggeri. Un hombre que siempre salió a ganar.
