Luciano Lollo fue operado tres veces en dos años y aún no puede afianzarse en River. El defensor tiene una particular afección en los dedos gordos de sus pies, llamada "halux rigidux" y se recupera pacientemente para no forzar su regreso. Está de pretemporada en Miami y este lunes podría sumar algunos minutos en un amistoso ante un combinado de Miami en Florida International University.
"Mi problema era que al pisar mal para evitar forzar el dedo gordo, cargaba el peso hacia afuera y se me abría el quinto metatarsiano (el hueso que se le fracturó en Racing el 4 de marzo de 2016, ante Boca, y que luego volvió a lesionarse en River). Había que buscarle una solución y la mejor opción fue volver a operarme, aunque no quería porque no es nada lindo entrar a un quirófano y yo ya había pasado dos veces por eso", explicó el zaguero en diálogo con el Diario Olé.
"Traté de ser fuerte, de aceptar rápidamente la situación y de buscar una solución. Todo el tiempo les preguntaba a los médicos "qué hacemos ahora, para dónde vamos". A ellos, que se movieron muy rápido, les tengo que agradecer tanto como a los directivos, que siempre estuvieron pendientes de mi lesión, y a mis compañeros y el cuerpo técnico. Sin el apoyo de ellos hubiera sido muy difícil. Aunque mis sostenes más importantes fueron mi mujer y mis dos hijas. Ellas fueron los que peor la pasaron cuando en los días de reposo no podía ni pisar... Simplemente traté de compartir momentos con mis hijas pese a que estuve muchos días sin poder llevarlas a upa porque no podía caminar. Aunque fue un tiempo el que me disfrutaron... Después ya querían que me fuera de casa, ja, ja...", agregó Lollo.
No hay fecha para su regreso oficial pero podría sumar algunos minutos en los amistosos: "No puedo decir una fecha, es cuestión de tiempo. Los que me conocen me bajan un cambio porque arranco la pretemporada con una expectativa y enseguida empiezo a las puteadas o me pongo mal porque quiero jugar ya. Ahí todos me dicen: "No te olvides de lo que pasaste el año pasado, de lo que venís viviendo... Sé paciente". Pero nunca me conformo y siempre quiero más. No me voy a conformar con estar entrenando bien si no puedo estar jugando. No voy a tener una sonrisa si estoy afuera. Es mi esencia, mi forma de ser, y obviamente no voy a dejar de trabajar hasta conseguir ese lugar. Es un desafío muy grande el que tengo: jugar en este club, poder conseguir un título y disfrutarlo. Los títulos de Copa Argentina los disfrute porque vi todo el esfuerzo que hicieron mis compañeros: me puse muy feliz por ellos. Yo formé parte del plantel, pero en mi interior no me sentí campeón. En el del 2014 en Racing sí porque jugué la mayoría de los partidos. Acá sinceramente no sentí como propios a esos títulos. Por eso digo que es un desafío ganarme un lugar: quiero sentirme parte de un título".
