Independiente Rivadavia no pasó del empate con Atlético Paraná, pese a que le generó mucho y mereció largamente la victoria pero el fútbol, a veces, tiene estas cosas.
Al hincha de la Lepra poco le importó y armó una verdadera fiesta en los minutos finales en forma de agradecimiento al plantel por la gran campaña que realizó el equipo para salvar la categoría. El árbitro detuvo el partido por el humo que invadía el campo de juego.
El Bautista Gargantini se iluminó bajo los fuegos artificiales y con miles de bengalas los hinchas alentaron sin parar armando una verdadera fiesta en los cuatros costados del estadio.
La fiesta fue leprosa:
