La situación social en Chile es caótica, el presidente Sebastián Piñera sigue sin dar las respuestas esperadas y este viernes volvió el fútbol a pesar de las amenazas de los barras de todos los clubes.
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Cobresal venció 3-2 a Unión Española en uno de los dos encuentros programados para la jornada, pero el otro, entre Unión La Calera y Deportes Iquique, fue suspendido por un ataque comando de la barra brava de Colo Colo promediando el segundo tiempo.
Unos 100 integrantes de “La Garra Blanca” arribaron al estadio, invadieron las tribunas y hasta el campo de juego.
Ante esta situación, no solo se suspendió el encuentro, sino todo el resto de la fecha, ya que evidentemente no están dadas las condiciones de seguridad.
“Lo más importante es la seguridad de los jugadores”, lamentó Sebastián Moreno, presidente de la ANFP.
Los futbolistas no volverán a presentarse hasta que no se les garantice su seguridad y el martes habrá un nuevo cónclave.
“En estos momentos, que el torneo continúe depende del gobierno y de Carabineros. Sin el compromiso de ellos, no hay cómo seguir. La ANFP nos dice que le avisó a Carabineros que una turba se dirigía a La Florida, pero llegaron tarde”, se quejó un alto dirigente del fútbol chileno.
A destiempo, la ANFP comunicó la nueva suspensión de todos sus torneos porque “no hay disponibilidad de contingentes policiales necesarios para garantizar el orden y la seguridad”.
“La Asociación Nacional de Fútbol Profesional informa que, tras tener reuniones se nos informó que no hay disponibilidad de contingentes policiales necesarios para garantizar el resguardo del orden y la seguridad pública en los alrededores de los estadios”, indica el texto.
