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Jesús Méndez, auténtico. El mendocino fue clave en la victoria de Independiente en el clásico de Avellaneda. Clavó un golazo y emocionó a todos en el festejo al recordar entre lágrimas a su hermano.

“Había soñado con él toda la semana”

Gustavo Priviteraprivitera.gustavo@diariouno.net.ar

Jesús David José Méndez (31) se inundó de pasión, de recuerdos, de momentos vividos cuando era chico. Por unos instantes el sacrificado jugador se trasladó a Chapanay, San Martín, el lugar donde nació, y a Mundo Nuevo (Rivadavia), el sitio que cobijó tiempo después a él y a su numerosa familia. El mediocampista de Independiente marcó un golazo de tiro libre, el segundo de su equipo, que goleó a Racing Club (3-0) en el clásico de Avellaneda, nada menos.En un estadio Libertadores de América colmado por hinchas del Rojo, Méndez gritó el tanto con todas sus fuerzas, lloró y se lo dedicó a su hermano Daniel, a quien perdió a principios de este año.
El muchacho del Este se hizo un tiempo para hablar del tema con UNO.–¡Qué gran emoción que tuviste! Hiciste un golazo y más en un clásico… –Sí, la verdad es que sí; fue una emoción muy grande por lo que significa un clásico y por cómo se dio todo, que jugamos bien. Estoy contento por el gol y porque el equipo jugó un gran partido.–¿Ahí nomás se te cruzó por la cabeza la imagen de tu hermano? –Sí, porque había soñado con él durante toda la semana, le pedí que me ayudara a disfrutar del partido, que ganáramos y que pudiera hacer un gol lindo como los que hacía él. Me acordé de mi hija, de mi señora, de mis padres, hermanos y amigos que estaban mirando el partido y obviamente de mi hermano, que siempre me acompaña.–Seguramente que desde el cielo se puso feliz… –Siempre sueño con él y lo sueño estando bien y sonriente como diciéndome: “Tranquilo que estoy bien”. Y sueño que andamos descalzos los dos en la canchita jugando al fútbol.–Él era muy futbolero. ¿Qué solía decirte después de los partidos? –Se ponía muy contento de verme en la cancha, siempre me seguía en el equipo donde jugaba y me decía que disfrutara del fútbol porque él no había podido tener la oportunidad que tenía yo de jugar. Se alegraba mucho al verme jugar, ¡él era tan humilde y sencillo!–¿En qué posición jugaba en la cancha? ¿Sacó algo de tu papá y de vos? –Jugaba de nueve, tenía mucha habilidad, era rápido y cabeceaba bien, era un jugador distinto. En los equipos donde se probó quedó, sólo que decidió volverse a Mendoza quizás porque ya tenía a sus hijos y a su señora. Yo saqué un poco más de mi papá, tengo más marca, soy más temperamental y tengo sacrificio. Él era un jugador que daba gusto verlo, ya que hacía muchos goles.–¿Cómo era como persona? ¿Era muy compañero tuyo? –Era muy sencillo, tenía una humildad que pocos tienen, siempre fue compañero y muy amigo de los hermanos y de nuestros padres. Tenía muchos amigos, todos los querían por su humildad y sencillez, nunca se quejaba de nada, siempre estaba dándonos amor y afecto. Siempre estaba con sus sobrinos, hijas, hermanos y padres. Fue una gran persona, a la cual extraño todos los días, desde que empieza el día hasta que se termina lo llevo en mis pensamientos y en mi corazón. Siempre recuerdo cuando vivíamos en Mundo Nuevo, jugábamos a la pelota con nuestros vecinos en un barrio donde nos criamos. Nunca en nuestra familia vamos a olvidar los momentos que pasamos en nuestro barrio querido, sencillo y humilde.

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