Luego de la práctica, entre fotos y autógrafos, Carlos Tevez volvió a tener un lindo gesto con decenas de chicos que padecen distintas patologías y se atienden en el hospital Garrahan.
Uno por uno, sin apuro, Tevez acompañó cada pedido. Más aún fue él quien pasó entre los chicos, algunos en silla de ruedas, y papás buscando al pequeño que aún no había tenido el regalo que fue a buscar.
Siempre con una sonrisa posó una, veinte, cuarenta veces, y más de un papá y un chico soltó alguna lágrima por la emoción. Tevez ya fue a visitar a chicos internados y esta vez acordó que vayan a Casa Amarilla.
