Daniel Lima es uno de los muchos hinchas de Gimnasia que se hicieron un huequito el día miércoles por la siesta para poder ver a su equipo intentando dar un paso más pensando en el ansiado ascenso.
Pero no es un simpatizante más: todos en el Víctor Legrotaglie lo conocen. Tiene 53 años de vida y 49 de hincha. De hecho, convirtió a su nieto en el socio más joven del Lobo desde que tenía 20 días.
El "saltito" de Daniel (¡y de todos!)
De profesión taxista, de corazón mensana. No pude sacarle los ojos de encima durante todo el primer tiempo en el partido ante Villa Mitre, por la quinta fase de la Reválida del Federal A. Creí que le iba a dar un infarto.
Por eso durante el entretiempo me atreví a presentarme, intercambiar unas palabras y le ofrecí mostrarle al mundo lo que se vive desde los ojos de un hincha fanático, que muere por los colores.
"Es muy zurdo"
De a ratos técnico ("¡Bajá un cambio Neri!"), por momentos periodista (anticipando los cambios, explicando las jugadas) y por otros un jugador más en el esquema de Alaniz, intentando cabecear, despejar, definir.
Desde la platea, Daniel vibró con el primer gol mensana:
Sus gestos se multiplicaban: eran el reflejo de lo que pasaba en un estadio cargado de nerviosismo, excitación y, sobre todo, mucha ilusión.
"¡Baja un cambio, Neri!"
"Yo sé que vamos a volver a la B y defiendo a muerte a los jugadores", fueron las palabras que utilizó Lima, el taxista mensana, que se fue con una sonrisa en el bolsillo: la sonrisa de un "pueblo" que se abraza a un sueño cada vez más cercano.
Así vivió Daniel el segundo gol:
Daniel Lima en fotos:
Producción periodística: Laura López/Ovación
