Marcos Rojo se fue expulsado a los 42 minutos del primer tiempo del partido decisivo entre Argentina y Chile por una supuesta falta contra Arturo Vidal, que en las imágenes posteriores puede verse que claramente no existió.
Pero lo curioso de la situación fue el dudoso accionar del árbitro brasilero, Héber Lopes, quien alzó la tarjeta roja con la mirada fija en el chileno Charles Aránguiz.
El mediocampista "ajustició" a Rojo en el suelo por lo que la expulsión parecía lógica, sin embargo fue el defensor argentino quien finalmente tuvo que abandonar el campo de juego.
En esta imagen se ve claramente que Rojo no comete ninguna infracción sobre Vidal:
