Las calificadoras de riesgo están dando por aprobado el plan económico, al igual que el Fondo Monetario Internacional, aun con sus observaciones respecto del cumplimiento de las metas. Las claves de la gestión económica pasan por el ajuste del gasto, el achicamiento del Estado, la política cambiaria y monetaria, la desregulación, la promoción impositiva, la apertura económica y la orientación geopolítica, en la que destaca el alineamiento incondicional con Donald Trump.
Un gobierno, diversas dimensiones
La gestión libertaria avanza entre vaivenes económicos y políticos mientras las calificadoras de riesgo dan por aprobado el plan
El ministro de Economía, Luis Caputo; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Foto: Noticias ArgentinasLos objetivos y procesos del gobierno reciben elogios y críticas en partes iguales de los analistas económicos locales, mientras el gobierno sobreactúa lo que considera resultados exitosos.
De cualquier forma, existe un reconocimiento general en el mundo financiero a la gestión Milei porque evitó la espiral inflacionaria y por haber encarado un reordenamiento en el Estado que había sido rapiñado por años y generaba un alto grado de incertidumbre para decisiones económicas a mediano y largo plazo.
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Ya avanzada la segunda parte de su mandato, Javier MIlei está perdiendo adhesiones. La curva descendente de la inflación que se ha aplanado, la pérdida del poder adquisitivo y la inestabilidad laboral están aquejando a gran parte de la población. El consumo no levanta y el crecimiento se remite a un puñado mínimo de sectores que no representan el grueso de la producción, el comercio y la industria. La incertidumbre, la desesperanza y el mal humor crecen.
El Súper RIGI, la minería y Vaca Muerta se ven muy lejanos para la gran masa de habitantes que no está recibiendo los beneficios directos o indirectos de los pocos sectores pujantes de la actualidad y con gran proyección en los años venideros.
No es despreciable la cantidad de inversiones que entraron al Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiobnes (RIGI), ni los que están en lista de espera para aprovechar la explotación de los recursos y las ventajas impositivas. Mientras, otros tantos se encuentran con el freno de mano, expectantes acerca de la viabilidad de un modelo que no despeja todas las dudas de la sustentabilidad política.
La tozudez del presidente, empeñado en sostener en el cargo a su amigo Manuel Adorni, además de alentar sospechas de corrupción, no hace más que demostrar la impericia política de la administración libertaria. En el gabinete están todos divididos, lo que obstaculiza una gestión en equipo armónica.
La probidad del gobierno, una de sus principales banderas, está puesta en duda y no sólo por el caso del jefe de Gabinete. Al rosario de causas abiertas -algunas involucran en forma directa a Milei y a su hermana secretaria General de la Presidencia- se le suma la comprobación de pagos con sobreprecios siderales a la provisión de elementos en el área de discapacidad. Un nuevo escándalo que salta a la portada de los medios.
Con este clima, los sectores más afectados han acentuado sus movidas, entre las que sobresale la marcha convocada para este martes por las universidades que reclaman financiamiento y el cumplimiento de la ley que el gobierno está violando a pesar de contar con dos fallos adversos.
El avispero político está movido y hasta Patricia Bullrich, por su lado, y Mauricio Macri, con su sector del PRO, han empezado a mover sus fichas. Pero ni los dirigentes libertarios, ni mucho menos su líder, están dando muestras de una reacción eficaz tendiente a retemplar las esperanzas entre quienes apostaron al cambio prometido.