¿Está más sosegado Alfredo Cornejo? Por su historial (ya tiene 61 años) debería estarlo. Pero es sabido que aquellos que durante años han burilado su nervio político, terminan aceptando a éste como un tábano necesario que los mantiene despiertos. Las personas que están acostumbradas a mandar y a tomar decisiones fuertes -en cualquier rubro dirigencial- se sienten naturalmente compelidas a estar activadas.
Toques de cautela y ductilidad en el modelo 2024 de Alfredo Cornejo
Sin embargo, este Cornejo modelo 2024 no es el mismo de aquel 2015 cuando arrancó su primera gobernación. Aquello fue enseñanza de grado. Ahora se enfrenta a un doctorado. Trae una pericia (maestrías en el Congreso nacional y en la jefatura de la UCR) que quizás lo haya tornado un poco más sereno, más abierto a la posibilidad de acordar, de pactar. No sólo de encarar y darle para adelante.
En aquel 2015, Cambiemos se iniciaba. Los radicales y el macrismo aprendían a congeniar. Se sentían socios plenos. Todo eran promesas de "brotes verdes". Un supuesto reverdecer liberal con perfil republicano iba a permitir escapar del agobio cristinista.
No es joda
En este 2024, Cornejo está arrancando su segunda gobernación con una Argentina gobernada por Javier Milei, un semi-socio, un pariente no tan cercano; un impredecible que nos ha planteado que le va a cambiar el chip al país, Milei había sido despreciado públicamente por Juntos por el Cambio antes de que esta coalición fuera a internas. Eran tiempos en que creían que ganarían a chicote alzado, fuese con la Bullrich o con Larreta.
Estamos, por un lado, ante una gestión nacional que todavía no se asienta, con un Milei que debe trabajar sobre la tierra arrasada que nos dejó el cuarto gobierno kirchnerista. Ese es el escenario resbaladizo con el que deben trabajar Cornejo y el resto de los gobernadores.
Hoy, con el libertario aprendiendo a gobernar, todo es expectación. Una fenomenal incógnita. El libreto de los ex Juntos por el Cambio, que es compartido aún por los gobernadores que se autodefinen republicanos, dice que hay que bancar a este Presidente -dentro de lo posible- porque es lo que el pueblo eligió para suplantar al kirchnerismo.
Pero también dice que hay que cuidar que el libertario concrete su plan dentro de los márgenes constitucionales. Sin llevarse puesto al Poder Legislativo y sin condicionar a la Justicia,
La mutación
Alfredo Cornejo es habitualmente acusado de maquiavélico por sus críticos más duros, particularmente los kirchneristas. Pero otros peronistas clásicos del PJ provincial se han percatado de cierta mutación en la versión actual de Cornejo. El maipucino Adolfo Bermejo ha dicho que ve a Cornejo "más abierto al diálogo, con actitudes cercanas al consenso político" y con "gestos necesarios en esta etapa de tanta conflictividad".
En cambio la hiper cristinista Anabel Fernández Sagasti ha asegurado que a Cornejo "lo veo ausente. Arrancó la gestión más preocupado por quedar bien con Javier Milei que por resolver los problemas de Mendoza". Pregunta necesaria: ¿no fue esa la preocupación que ella siempre tuvo respecto de Cristina Kirchner?
Muchos dicen que la aparente tranquilidad de Cornejo es la de saber que la Provincia tiene mil millones de dólares en el banco fruto del acuerdo que la Nación le está terminando de pagar a Mendoza por todos los daños que nos generó la promoción industrial en las provincias vecinas en los ´90.
Esos son los fondos con los que se iba a construir Portezuelo del Viento sobre el río Grande, en Malargüe, proyecto que fracasó porque las provincias peronistas del COIRCO se aliaron con La Pampa, alentadas por un Alberto Fernández decididamente anti Mendoza, bajo el apotegma "no hacer ni dejar hacer". Por ahora, el destino de esos fondos es exclusivamente para obras hidráulicas que hagan más eficiente el uso del agua. Pero es evidente que a la Provincia le amplía sus espaldas.
Raros ministerios
Lo concreto es que éste Cornejo parece dispuesto a no perder la compostura y a actuar como un equilibrista. El gabinete que lo acompaña está armado a su imagen y semejanza. Salvo el empresario Rodolfo Vargas Arizu (ministro de Producción), el resto del equipo abunda en hijos e hijas de crianza política del nuevo mandatario..
Hasta la chispeante vicegobernadora Hebe Casado (que es del PRO) aparece sofrenada, aunque ella siempre se da sus gustos. Si uno es ácido no se puede descender fácilmente a la dulzura. Ahora quiere la titularidad del PRO en Mendoza para terminar de limpiar de demarchismo a esa agrupación partidaria.
En lo provincial Cornejo intenta demostrar que tiene todo bajo control. Ha creado esos raros ministerios nuevos para agrupar varios rubros tratando de emparentarlos y ahorrar. Lo que los mata son esos nombres aparatosos. Lo bueno, dicen en los pasillos de Casa de Gobierno para desestresar, "es que Mema se ha sacado el bigote".
Dos de estos reagrupamientos son los "chiches" de Cornejo. Los comandan Tadeo García Zalazar (Educación, Cultura, Infancias y Dirección General de Escuelas) y el lujanino Natalio Mema (Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial). De alguno de esos sitios podría llegar a salir el candidato a sucederlo en 2027.
Los delfines
Tanto Tadeo como Mema han demostrado eficiencia, pero (en apariencia) no tienen todavía ese hambre de poder que siempre ha caracterizado a Cornejo. Por ahora son buenos gestionadores, habrá que ver si tienen garra política para sorprender.
No siempre los políticos destacados son hábiles para generar su propia descendencia partidaria. Cornejo hizo lo imposible durante su primer gobierno para imponer a su entonces ministro Martín Kerchner como delfín, pero a éste nunca le dieron números y hubo que recurrir a Rodolfo Suarez.
Sin plata, con fuertes caídas tanto en la copartición nacional como en la recaudación de impuestos provinciales, y con una administración nacional que está construyendo su gobernabilidad a los tumbos, el panorama para Cornejo y el resto de los gobernadores sabe a trago amargo.
Si a eso le sumamos que la consigna es la de pasar de un gobierno nacional estatista a otro de signo contrario, proclive al mercado en lo económico y a las desregulaciones en lo social, es comprensible que la segunda versión gubernativa de Cornejo haya comenzado con cautela, con más ductilidad política e incluso vanagloriándose de que los dos gobiernos anteriores de Cambia Mendoza ya habían aplicado medidas de austeridad que otras provincias despreciaban.
► TE PUEDE INTERESAR: Maldito Caribe: Miguel Ronco, el intendente que quería ser recordado "como un vecino más"




