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Análisis y opinión

¿Terminarán Luis Petri y la Bullrich abducidos por el panic show de Javier Milei?

Llama la atención el audaz posicionamiento del mendocino Luis Petri, quien con su mediática gestión al frente del Ministerio de Defensa ha adquirido un alto nivel de conocimiento

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Hace poco más de un año, abril de 2023, los integrantes de la coalición Juntos por el Cambio daban a conocer un documento firmado por el PRO, la UCR y la Coalición Cívica donde le cerraban las puertas a cualquier posibilidad de que el ascendente Javier Milei pudiese acordar acciones con ellos. "Somos el cambio, pero sin anarquía", afirmaba el escrito. Una frase que en aquel momento el diario La Nación le atribuyó a Mauricio Macri.

Algunos comentaristas saludaron dicho documento como una buena práctica política para ofrecer más claridad al votante. Otros advirtieron que era una puesta en escena innecesaria que demostraba lo desorientados que estaban los de JxC por haberse centrado en esa pelea desorbitada entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, de la que se jactaban con fervor, y que les impedía olfatear que los votantes (que ellos creían tener fidelizados) ya estaban mirando hace rato para el lado de aquel que estaban "cancelando" sin necesidad.

En los 12 o 13 meses que van entre aquella decisión de decirle "ya dimos" al libertario y lo que ocurre en el presente, el país ha sido una montaña rusa. El PRO y los radicales perdieron la elección presidencial y se desinflaron. El Macri que no quería tratos con "anarcos", y la Bullrich que lo había negado al "Peluca" más de tres veces en los debates presidenciales, salieron eyectados a pedirle gerencias al libertario cuando éste ganó el balotaje ayudado por ese voto castigo que no quería más populismo.

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Mauricio Macri, Javier Milei, Luis Petri y Patricia Bullrich.

En negro

En lo que antes se llamaba "el macrismo" hoy reina el desconcierto. Pretenden ser formalmente mileístas, pero ahora el Presidente no los quiere formalizar. Los acepta en negro para que apoyen y voten leyes, pero a diario "las fuerzas del cielo" les recuerdan que no se hagan los rulos de que van a entornar al León y mucho menos a su hermana Karina, ese personaje más novelesco que su hermano.

Los radicales, por su parte, parecen llamados a cuarteles de invierno en las provincias y las intendencias, mientras la conducción nacional de ese partido, con Martín Lousteau a la cabeza, se promociona como la verdadera progresía radical cuando en realidad llama la atención la gran cantidad de pícaros y lobbistas que portan.

Es evidente la enorme distancia que hay entre el discurso de Lousteau y el de los gobernadores radicales. Estos tratan de mantener un apoyo crítico a la actual gestión nacional, sin que los legisladores de esas provincias tengan que reducirse a ser sólo levantamanos en el Congreso ni tampoco oposicionistas al garete. Esos mandatarios están obligados a exhibir eficiencia de gestión para diferenciarse y sobrevivir en la jungla anarcocapitalista.

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La conducción nacional de ese partido, con Martín Lousteau a la cabeza, se promociona como la verdadera progresía radical.

El sanmartiniano

Dentro de ese panorama llama la atención el audaz posicionamiento del mendocino Luis Petri, quien con su mediática gestión al frente del Ministerio de Defensa ha adquirido un alto nivel de conocimiento entre la ciudadanía argentina, algo que ya quisiera más de un político.

Es evidente que para ciertos paladares los modos de Petri se han vuelto algo aparatosos, en particular por la insistencia del sanmartiniano de aparecer lookeado con uniformes militares de las fuerzas armadas y de hacer videos con música de Elvis Presley para dar a conocer sus actividades.

Defensa era un ministerio donde, salvo contadas excepciones, el grueso de la población nunca se enteraba quién lo conducía. Ahora, desde ese lugar, Petri es figura nacional. Algunos insidiosos, de los que no faltan en el radicalismo, dicen que en Buenos Aires tiene hoy más cartel que Cornejo. En agosto de 2023 Petri enfrentó al hoy gobernador en la interna radical de Cambia Mendoza y, sin ganarle, le "hizo pata ancha" cuando ningún otro radical se animaba.

No se puede obviar que luego Cornejo lo promocionó a Petri para que fuera candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio en la fórmula que encabezó Patricia Bullrich. Otra vez los malignos acusaron "al que te jedi" de sacárselo de la provincia para que no le empiojara la segunda gobernación.

Por si le faltara un envión, Petri se vio beneficiado a nivel mediático por su relación sentimental con Cristina Pérez, que era la periodista estrella del noticiero central de Telefé.

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Los modos de Luis Petri se han vuelto algo aparatosos, en particular por su insistencia de aparecer lookeado con uniformes militares.

¿Los abdujeron?

Las preguntas, entonces, surgen a borbotones. ¿Seguirá siendo el ministro Luis Petri un hombre de la UCR o terminará fagocitado por el fenómeno mileísta? Tanto este radical como su colega ministerial Patricia Bullrich, del PRO, están en una interesante encrucijada con respecto a su pertenencia político partidaria.

Por ahora están como abducidos por el ventarrón libertario. Sin embargo, siguen manteniendo los dos chips partidarios. Tontos no son.

¿Patricia Bullrich podrá seguir funcionando así? En su entorno insisten en que ella está harta de que Macri la saque de quicio y preanuncian un largo derrotero de picudeos y enconos. Para darle aliento, los bellacos afirman que Macri ya no gana ni al bridge.

¿Dejará de lado Petri su idea de ser candidato a gobernador de Mendoza en 2027 por los radicales o por una entente de radicales y libertarios? Cuesta creer que abdique de ese propósito. La gente de campo lo diría así: difícil que el chancho chifle. Además, la Argentina no es territorio propicio para hacer pronósticos a cuatro años vista. Sería un disparate. ¿Quien podía asegurar hace un año que hoy íbamos a tener al país bajo los influjos del Panic show?

Por ahora todo depende de lo que pase en las elecciones legislativas de 2025. Un triunfo en ese escenario de los candidatos del libertario podría dejar el desparramo tanto en el radicalismo como en el PRO.

Los políticos audaces suelen tener un potente amor propio que los hacen vivir todas ese tipo de peripecias de una manera distinta al resto de los mortales. Están hechos de otra madera. Son de amianto, resistentes a la corrosión.

¿Cómo explicar -si no- la plasticidad con que Petri y Bullrich se repusieron tan rápidamente de la derrota que la ciudadanía le propinó a Juntos por el Cambio en la primera vuelta de octubre pasado y de inmediato se subieron al tren del León?

La misma noche en que salieron terceros, detrás de Massa y de Milei, ya estaban armando estrategias para poder sumarse en el balotaje al proyecto de MIlei, el candidato al que tanto Bullrich como Petri habían criticado con dureza durante la campaña por ser un extremista de ultra derecha.

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