¿Qué pasó por la cabeza de ese 40% de votantes de Cambia Mendoza que eligió a Luis Petri en lugar de Alfredo Cornejo? Se han dado dos coincidencias en las contestaciones a esa pregunta. Por un lado dicen que hubo una especie de advertencia destinada a contrapesar cualquier tendencia hegemónica en la coalición que conduce el radicalismo. Por otro lado, se cree que en ese resultado estuvo la intención de reforzar a Cambia Mendoza por encima de un candidato equis.
Por qué dicen que el electorado mendocino es sabio y lee finito
El propio Alfredo Cornejo dijo hace unas semanas antes de las PASO que el electorado mendocino es "muy sabio" y sabe "leer fino". Él lo decía para quitarle expectativas a la movida política de Omar De Marchi y La Unión Mendocina. Pero la realidad transformó esa opinión en algo más complejo.
Ninguna encuesta adelantó el porcentaje sorprendente de votos que obtendría Luis Petri cuyo resultado lo convirtió en la figura inesperada de la jornada. Los sondeos previos más generosos sugerían que el sanmartiniano llegaría, con mucha suerte, al 10% de los votos. Unos pocos, tibiamente, se habían animado a plantear que el triunfo de Cornejo no iba a ser esta vez "a chicote alzado", pero lo vinculaban a la aparición del nuevo partido de Omar De Marchi y al "piso" tradicional del peronismo.
Es decir que lo que no se vio venir fue que la principal astilla sería del mismo palo. Tanto el desorientado PJ mendocino como los unionistas De Marchi y Jorge Difonso habían coincidido en que el objetivo común era ponerle una barrera a Alfredo Cornejo desde todo el arco opositor.
Argumentaban los opositores que, sin los debidos frenos, un segundo gobierno de Alfredo Cornejo iba "a hacer lo que quisiera". Uno de los eslóganes de La Unión Mendocina fue "sin Cornejo y sin La Cámpora", puestos en el mismo nivel de peligrosidad.
El efecto se produjo, pero no con los parámetros que imaginaron los gerentes opositores. Lo llevaron a cabo los ciudadanos, en este caso los propios votantes del oficialismo. que pidieron cambios dentro del sistema. Es decir dentro de Cambia Mendoza. Como si fuera la reacción de los anticuerpos en un ser humano.
De allí la importancia democrática de las PASO ante el siempre presto "dedazo" de los capitostes partidarios. Si el radicalismo de Cambia Mendoza hubiese ido con candidato único, nunca nos hubiéramos enterado de que pensaban los votantes de esa agrupación.
Ni irse ni romper
Esto hace que Petri esté pidiendo cambios dentro de la misma coalición. No quiere irse ni romper ni hacer "la gran Orozco" que juraba ser radical "de toda la vida" y que de un día para otro se fue con De Marchi. Meses antes Orozco había bajado su proyecto de postulación a gobernador apenas Cornejo anunció que volvía por el Sillón de San Martín, como diciéndole "le pertenezco".
Hasta ahora, tanto Cornejo, que pese al mazazo recibido fue el candidato más votado, como Petri, que es la novedad a tener en cuenta, parecen haber entendido el mandato de las PASO. Ninguno de los dos puede irse de mambo.
Cornejo, que fue claro ganador, debe demostrar magnanimidad y renovar el sentido práctico, la fibra y la inteligencia. Y Petri, debe tornarse un tiempista habilidoso, un sagaz para exigir espacios internos y participación en las decisiones partidarias, con firmeza, pero sin apresuramientos ni alharacas que se le pueden volver en contra.
Si es cierto que alguna vez Cornejo pensó, como lo acusan sus variados detractores, de que una segunda gobernación suya podía incluir una versión soft del "ahora vamos por todo" de Cristina Kirchner, lo que dejaron las PASO el 11 de junio fue la imposibilidad total de disparates de ese tipo.
Ahora viene un interesante período interno en el que estos protagonistas de la política deberán demostrar cuánta grandeza política poseen y ratificar la veracidad de que Mendoza se diferencia en calidad institucional con respecto a otras provincias.
Tampoco deben olvidarse los radicales de que al Gobierno actual de los mendocinos le quedan aún seis meses de gestión y que la ciudadanía, agobiada por la crisis económica nacional, aguardará expectante las elecciones generales de septiembre donde otra vez tendrá voz y voto para retener o cambiar lo ocurrido el 11 de junio.



