La primera semana de Javier Milei en el Gobierno no fue la que muchos esperaban. El lunes pasado se percibían muchas expectativas en la gente, incluso para aceptar -como marca de origen de esta nueva gestión- las tres palabras que marcaron el discurso inaugural del domingo 10 diciembre: "No hay plata".
La primera semana de Javier Milei no fue la que muchos esperaban
Una semana después de la asunción presidencial, muchos siguen expectantes, pero callados. No han reculado en su apoyo a Milei. Simplemente están empezando a entender que esa falta de plata no es sólo un problema del Estado sino de los bolsillos de cada uno de los argentinos. Es muy bueno escuchar que se le sacarán escandalosos privilegios a la casta política. Pero no lo es cuando esa realidad llega a los bolsillos ya aporreados de los mortales.
Ha bastado una devaluación de 51% y una suba suba del 40% en los combustibles y en los productos de la canasta familiar, o la aceptación oficial de que la inflación haya sido esta semana de 1% diario, para que muchos empiecen a rumiar. Además hay desorientación porque estos primeros días de gestión no fueron lo que se esperaba en materia de precisiones y comunicación.
Milei no demostró, hasta ahora, que está transmitiendo toda la seguridad esperada. Los anuncios del ministro de Economía Luis Caputo se demoraron. Hubo que grabarlos más de una vez porque no terminaban de convencer al Presidente. En ese sentido hubo ausencia de minuciosidad y de claridad. Y la "ley ómnibus" para sostener legalmente los cambios, no llegó todavía al Congreso.
Muñeca chirle
Ello volvió a consolidar la sospecha de que la "muñeca política" no parece ser la principal virtud del nuevo Poder Ejecutivo. Hasta una experimentada mujer como Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, terminó embarullada en anuncios en las redes sociales que luego tuvo que borrar.
El Presidente insiste en no considerar a la prensa como intermediaria entre él y la gente. Por eso eligió un "vivo" de Instagram como única forma de contactarse con la ciudadanía. Lástima que el citado "vivo" en las redes sociales fue para mostrar el último sorteo de su sueldo como diputado nacional y no para aclarar dudas o ser más conciso.
La primera semana de decisiones quedó así en manos de un técnico como el ministro Caputo, que no se destaca como comunicador político. Caputo habló del "ajuste con cuidado social" para tratar de calmar las aguas y aseguró que el mercado ha demostrado "comprensión enorme" ante la necesidad de una política de shock.
Sin embargo, el viernes 15, varios sectores de ese mismo mercado se mostraban contrariados ante medidas inesperadas como la reposición de aranceles a los principales productos del agro o ante la "reversión" del impuesto a las Ganancias que le exigen, alarmados, los gobernadores de todos los colores políticos.
Esa nebulosa
Los jubilados fueron anoticiados de que la fórmula jubilatoria que está en vigencia "claramente no funciona". Y Caputo añadió que "si siguiéramos con esta fórmula, en los próximos cuatro meses los jubilados cobrarán entre un 25 y un 40% menos de lo que reciben hoy". ¿Y cómo es esa nueva fórmula a poner en marcha? Puro misterio. A los sabiondos de la economía no se les ocurrió llegar al día de la asunción con un dato preciso sobre este particular. Ni sobre muchos otros.
La palabra dolarización, que no se les caía de la boca, no ha sido citada estos días, y la dinamita para voltear el Banco Central aún no ha sido licitada. Una cosa es el piripipí de campaña o la verba inflamada en los estudios de TV, y otra la realidad de estar en el poder y de tener que hacer política concreta.
Con el comienzo de 2024 habrá reducciones de subsidios de las tarifas a la energía y al transporte y caerán de manera significativa las transferencias de fondos discrecionales a las provincias. Ante esto último, Milei está en una encerrona frente a los gobernadores. Los necesita para que éstos ordenen a sus legisladores nacionales a fin de que le voten las leyes que el nuevo gobierno requiere para hacer caminar la política tras el shock inicial.
Se va la segunda
Concluye entonces la primera semana de Milei y hay opiniones para todos. Para los economistas de manual ha sido una semana positiva. Comenzó el shock, hubo devaluación del 51%, aumentaron la nafta y la carne y en general los productos de supermercado con porcentajes imposibles de pensar en un gobierno peronista donde todo era artificial y epopéyico.
Los ciudadanos de a pie, pese a algunos reparos, parecen estar dispuestos a darle un periódo de gracia a la nueva administración. No así los núcleos duros del kirchnerismo y de la izquierda, que insisten en "no dejarles pasar ni una", aunque saben que, por ahora, son malevos sólo de la boca para afuera.
El Presidente mandó a decir que "una vez que reacomodemos la economía vamos a empezar a eliminar todo lo que a los liberales no nos gusta". En esta primera etapa, explicaron, el 60% del esfuerzo está recayendo sobre la política y el 40% sobre el sector privado, aunque aclaró que es transitorio para este último grupo.
La frase espiritual que eligió Milei para esta semana fue "Jamás la noche pudo vencer al día, no maldigamos la actualidad". ¿Habrá que decirle "amén" y hacer como que creemos en "las fuerzas del cielo"? ¿O habrá que estar expectantes y atentos para exigir responsabilidad, rigor y efectividad?.
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