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Análisis y Opinión

La banda de los mendocinos, una muestra de corrupción que atraviesa diversos gobiernos

En verdad, el único que resulta afectado por el latrocinio es el pueblo argentino porque los gobiernos pasan pero la corrupción queda

Primero había sido promovida por el Poder Ejecutivo pero, al advertir su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon, se intenta sabotear su designación tras ser aprobada esta semana en el Senado de la Nación.

"Así es la Constitución", justificó el presidente de la Nación. Es evidente que Javier Milei no ha advertido que su facultad es proponer jueces, pero no impedir su nombramiento por razones ajenas a la idoneidad, como en este caso en que existe un vínculo familiar con un periodista blanco de su odio.

patricia bullrich con karina milei

La foto de Patricia Bullrich y Karina Milei tras los chispazos en la interna libertaria por las declaraciones de la senadora sobre los pliegos de la jueza y cuñada del periodista Hugo Alconada Mon.

Detrás de la antirrepublicana movida del presidente y de su hermana secretaria General de la Presidencia no se puede ocultar el malestar que le ocasiona a la dupla gobernante el trabajo periodístico enfocado en investigar presuntos casos de corrupción. Al mismo tiempo, se ha expuesto a la luz la reticencia a nombrar magistrados que pudieran generarles algún dolor de cabeza.

La intención de manipular arbitrariamente el nombramiento de jueces que les respondan actualiza viejas prácticas repudiables y pone en evidencia que a la independencia de la Justicia y la separación de poderes republicanos (así es la Constitución), el presidente las ha pasado por alto.

La corrupción es un mal endémico que vienen arrastrando diversos gobiernos. Para muestra basta con interiorizarse sobre el caso lastimosamente denominado "la banda de los mendocinos" para encontrar un hilo conductor entre la gestión libertaria y la de Alberto Fernández-Cristina-Massa, que tiene como protagonistas a los titulares de ARSAT y otros organismos del Estado, quienes arrancaron en el gobierno anterior y continuaron en el actual.

Esta semana, Roberto Lavagna, quien fuera un exitoso ministro de Economía de Eduardo Duhalde y luego de Néstor Kirchner, prestó declaración testimonial en el marco de la causa "Cuadernos". Allí se refirió a la cartelización de la obra pública y al pago de sobreprecios en el orden del 20%, sobre lo cual había puesto la lupa el Banco Mundial.

Muchas de esas obras onerosas para el país y beneficiosas para unos pocos empresarios y funcionarios por la repartija del dinero público, ni siquiera se ejecutaron.

Por similares hechos de gravedad investigados en la causa "Vialidad" está sentenciada la expresidenta Cristina Fernández, quien se ha defendido alegando ser víctima del "law faire". En verdad, el único que resulta afectado por el latrocinio es el pueblo argentino, porque los gobiernos pasan pero la corrupción queda.

Son estas algunas de las imágenes del país que necesitamos dejar atrás, para moralizar la esfera pública y, (por razones utilitarias, diría Mile) para erradicar la pobreza en la República Argentina.

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