Análisis y opinión

Hay que pasar el verano (y el 2026)

Agenda recargada de Javier Milei para 2026 con las reformas laboral e impositiva, entre otros temas urticantes

Javier Milei ha recargado la agenda de gestión, sin pasar por alto los días de enero en el que muchos desconectan sus labores diarias. El presidente tiene previsto no tomarse un respiro del ajetreo gubernamental y continuará agitando las reformas que tiene en mente.

El 2025 terminó con febriles y exitosas negociaciones para sacar, al fin, el presupuesto (aun dejando artículos en el camino) y la Ley de Inocencia Fiscal que incentiva el ingreso de dólares al circuito formal.

Hacia febrero ha quedado el tratamiento de la reforma laboral, para lo cual desde hace tiempo el oficialismo viene preparando el terreno. El antecedente de acuerdos con parte de la oposición -con el impulso de gobernadores dialoguistas y necesitados, entre ellos algunos peronistas del Norte-, representa un buen augurio para las pretensiones del gobierno. Hay varios puntos urticantes del proyecto a resolver, y los libertarios tienen claro que habrá resistencia gremial, encabezada por la CGT.

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Desde la CGT seguramente seguirá la resistencia a la reforma laboral.

Desde la CGT seguramente seguirá la resistencia a la reforma laboral.

En carpeta, quedan por delante la reforma impositiva -clave para las inversiones y el dinamismo de la actividad- y otras normas no menos complejas, como es el caso de la Ley de Glaciares, la reforma del Código Penal y la integración de las vacantes de la Corte. La reforma previsional, que anticipa una batalla de fondo con el sector más duro de la oposición y manifestaciones aseguradas, probablemente se postergue para momentos más propicios.

Pero antes de todo esto, el gobierno tiene que lidiar con el plano financiero, la inauguración de las nuevas bandas cambiarias y, el 9 de enero, el vencimiento de 4.200 millones de dólares. Otros pagos por 15 mil millones de la divisa norteamericana lo esperan durante todo 2026, además de los vencimientos en moneda local, que no son pocos.

El año que se aproxima es clave para las reformas de fondo y, aprovechando que no es electoral, el gobierno de Milei deberá poner en juego sus aptitudes para lograr acuerdos. Pero, como en el tango, esto se baila de a dos: entre oficialismo y oposición.

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