A fines de marzo el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) había publicado que para el último semestre del 2021, Mendoza tenía un 44,6 % de pobres y 7,2 por ciento de indigencia. La cifra además de ser más alta que la nacional en ese momento, generó controversias con la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) que había medido para el Gran Mendoza 38,4 % de pobreza, 6,2 puntos menos que el INDEC, y 4,7 por ciento de indigencia. Hubo algún malestar provincial pero luego se explicó que las metodologías que utilizan ambos organismos (DEIE e INDEC) son similares, aunque varían en el universo que consultan y las canastas que utilizan.
Hay menos pobres: ahora son indigentes
Lo cierto es que punto más o punto menos, estamos hablamos de miles de pobres e indigentes.
Le consulté a Facundo Biffi, que es el titular de la DEIE si está de acuerdo con la última medición. “Este último dato nos parece un tanto más razonable ya que va en la misma dirección que los grandes aglomerados de similares características a Mendoza, como puede ser Gran Córdoba, Gran Tucumán o Gran Santa Fe. No había sucedido ninguna particularidad económica y social y disminuyó un poco la pobreza y en la última Mendoza había subido algo. Por eso en su momento se le hizo un planteo o consulta técnica al INDEC pero con esta última medición creemos estar en línea con el resto de los aglomerados. Después cada región tiene sus particularidades”.
La ONU definió pobreza como “la condición caracterizada por una privación severa de necesidades humanas básicas como alimentos, agua potable, condiciones sanitarias, salud, vivienda y educación”.
Cómo se miden la pobreza y la indigencia
En Argentina se toman como referencia las Canastas Básica Total y la Alimentaria como umbral para saber si una familia es pobre o indigente.
En agosto un familia tipo mendocina (dos adultos y dos niños de 6 y 8 años) necesitó más de 112 mil pesos según la CBT (Canasta Básica Total) para cubrir el conjunto de bienes y servicios que satisfacen sus necesidades y de esta manera los hogares que no lograron reunir ese dinero en un mes son consideradas pobres.
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En tanto la CBA (Canasta Básica Alimentaria) se ubicó en agosto en 45.000 pesos que es el conjunto de bienes que satisfacen las necesidades nutricionales de las personas, teniendo en cuenta los hábitos de consumo de la población. Por lo tanto, aquellas familias que cuenten con un ingreso menor al valor de la CBA son consideradas pobres extremas o indigentes.
A pesar de la disminución en las tasas la pobreza alcanza a más de 400 mil personas en Mendoza y a 47 mil que son pobres extremos. Muchísimo.
La buena noticia es que las cuentas indican que en seis meses 54 mil personas dejaron de ser pobres en el Gran Mendoza en comparación con el segundo semestre del año pasado. Seguramente porque creció el empleo sobre todo en la construcción de la obra pública y por algunos programas como Enlazados, pero aún quedan varias preguntas sin respuestas.
¿Con tremenda inflación cómo siguen los que aún están en la pobreza ? ¿Cómo viven y de qué aquellas familias que viven en la pobreza estructural y multidimensional? ¿Quienes eran indigentes, ahora son más vulnerables?
Se está agravando la situación de los más vulnerables
Quiénes siempre están en contacto con la pobreza y tienen mediciones que trazan un panorama social real son los investigadores del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina.
Diego Santamarina, es el coordinador de la sede Mendoza del Observatorio y remarcó “que en términos de pobreza lo que se puede concluir es que no está cambiando mucho el panorama para Mendoza. Lo que sí se está agravando es la situación de los más vulnerables”
Como sea los datos indican, que estamos hablando de cerca del 40 por ciento de pobreza, que son personas que están detrás de esos números.
El Observatorio de la Deuda Social hace su propia medición de pobreza cuyo próximos datos estarán en diciembre o enero. En la última encuesta la pobreza multidimensional que es la que mide la UCA pasó del 35,9 por ciento de la población en el período 2019-2020 al 37,5 entre el 2020 y 2021. La pobreza multidimensional es la que además de contar pobreza por ingreso, registra si se cumplen o no derechos sociales como acceso a la vivienda, alimentación, salud y educación, entre otros.
“En Mendoza en relación a la pobreza multidimensional, no solo los ingresos sino la medición de derechos y objetivos sostenibles, está un poquito mejor que el total nacional, pero la versión extrema que es la pobreza estructural empeoró. Ahí se ve esto de que los más vulnerables son los más afectados” explicó Santamarina
En el Gran Mendoza de diez personas que se cruzan cuatro son pobres y uno es indigente
Empleo precario
Y como ocurre a nivel nacional si bien aumentó el empleo en el Gran Mendoza en términos generales, es de calidad inferior o precario. Hay un aumento del subempleo inestable sumado a la falta de cobertura social.
Incluso para los beneficiarios de programas sociales, tampoco hubo aumentos reales que acompañasen el descalabro inflacionario.
Si bien bajó la desocupación al 5,6 por ciento, como venimos diciendo, los empleos no son de calidad. “En Mendoza hablamos también de la tasa de la economía, de la actividad, del empleo que mejoraron, pero cuando uno se mete dentro de esos números y ve qué es lo que está mejorando en relación al empleo ve que son trabajos marginales” explicó Santamarina.
Recuerden que el domingo pasado les conté que cada vez más mendocinos buscan un segundo empleo porque no pueden llegar a fin de mes con un solo ingreso.
Santamarina analizó que “son trabajos que no tiene la seguridad, con un bono de sueldo, una estabilidad, por eso es que están volviendo los planes de ayuda, cosa que se había tratado de cortar a fines del año pasado. Mendoza como cualquier centro urbano está en el contexto nacional, pero estamos enmarcados en una situación de la Argentina. Estos números de inflación tan descontrolados, altísimos... ¿Cómo mejorar la situación de los pobres? Aumentan los indigentes. Mejora el empleo pero hay de peor calidad”
Para Biffi en relación al empleo explicó que “Mendoza tiene una tasa de ocupación del 47,6 por ciento, es decir que en buena medida las personas consiguen empleo y la desocupación está en descenso en 5,6 por ciento. Todos estos parámetros indican que estamos mejor posicionados en términos relativos que el conjunto Argentina. Y los trabajos quizás no sean de calidad sino que la materia pendiente sea la salarial. Quizás ahí tengamos una cuenta pendiente como sociedad”.
A copiarse de los vecinos de San Juan
El Gran Cuyo tiene la tasa de pobreza del 37 por ciento al igual que el Gran Buenos Aires. Pero de las tres provincias de Cuyo, Mendoza es la que tiene el porcentaje más alto. En cambio San Juan tiene 33,4 % de pobreza.
Para Biffi la explicación está en que “San Juan tiene una actividad que Mendoza no. Esa actividad paga sueldos elevados y por lo tanto influye en el resto del entramado salarial a ir un poco más arriba. Es la actividad minera y todas las asociadas como servicios, técnicos y profesionales”.
“No se puede analizar la pobreza aisladamente del resto de las variables económicas sobre todo cuando está íntimamente relacionada con los salarios. Es es el punto” explicó Biffi.
Como dice Santamarina, se pueden dar estas incongruencias de que mejoró el empleo pero cuando vamos a ver qué tipo de empleo es, no encontramos con trabajos marginales.
Tras la presión de Cristina se viene un bono para los más pobres
Más de 70 mil millones de pesos del dólar soja serán utilizados por el ministro de Economía, Sergio Massa, para otorgar un bono a los más vulnerables.
El 28 de septiembre, día de la publicación de las cifras de pobreza e indigencia del INDEC, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo a través de Twitter que “la indigencia aumentó del 8,2% a 8,8%. Esto evidencia el impacto del fuerte aumento en los precios de los alimentos”
El diputado nacional de Juntos por el Cambio, el economista Martín Tetaz, le contestó que “es evidente que CFK está mal asesorada. Hoy no hay un problema puntual en la oferta del un sector (alimentos), sino una pérdida sistemática en el valor de la moneda, que hace que todos los precios suban expresados en esa unidad de cuenta devaluada”.
Los beneficiarios del bono serán los sectores sumidos en la indigencia, que según el INDEC durante el primer semestre de 2022 fueron una 4 millones, 200 mil personas.
La ANSES ya realiza el entrecruzamiento de datos para determinar quiénes son los que ya reciben un plan ya que se planea reducir el universo de beneficiarios. Estiman que sería un pago único de 16 mil pesos.
Según el dirigente social Juan Grabois, el compromiso de Cristina fue que al menos los dos millones que no tienen ningún ingreso registrado ni ayuda de ningún tipo recibirían tres cuotas (octubre, noviembre y diciembre) por un monto equivalente a la Canasta Básica Alimentaria por adulto, es decir, alrededor de 16 mil pesos. Pero Hacienda debería conseguir 30 mil millones más y desde el Gobierno aclararon que el dólar soja ya cerró. Por lo que se infiere que si hay tres cuotas habrá para trabajo para la maquinita de hacer billetes
Panorama sombrío
La UCA está desarrollando una campaña de recolección de datos de pobreza multidimensional. Pero con la tremenda escalada inflacionaria no se avisora un buen panorama.
“Sí, seguramente la inflación que nos aqueja a todos, incluso a quienes tenemos la suerte de no ser pobres, seguramente se va notar en los números. Todo hace pensar que no hay razones para mejorar sobre todo por la inflación y el tipo de cambio” explicó Santamarina.
“Yo creo que está difícil que los números cambien. ¿Qué estamos produciendo más y mejor para cobrar mayores impuestos para redistribuir mejor?. No veo que se esté haciendo nada de eso. Lo único que veo que se sostiene la emisión monetaria a niveles altos que produce un espiral donde ya lo estamos viendo en alimentos y bebidas y la inflación sigue subiendo. Las expectativas de aquellos que salen a trabajar cada día son que mejore su nivel de ingreso. Pero productivamente eso no tiene un correlato claro” analizó Biffi.
Y mientras tanto, la grieta, no política, sí social, es cada vez más ancha entre la clase media y los pobres. Y para los próximos meses no se ve que vaya cambiar mucho la situación de los pobres ni qué hablar de los más vulnerables. Amargamente hay que pensar que si la inflación no sigue escalando podrán mantener su bajo nivel de vida pero de lo contrario Argentina va camino a hacer desaparecer su clase media empobrecida y a ensanchar el estrato de quienes están en la extrema pobreza.







