Anális y opinión

Gabinete alborotado: no todo es economía austríaca, también se gobierna con política

La realidad lo está sosegando de a poco al chúcaro Javier Milei y cada tanto le da un simbólico rebencazo en el lomo

El defenestrado, un ingeniero y ejecutivo de empresa privada, muy amigo del mandatario y de ideas libertarias como Milei, ha demostrado ser un desconocedor de la arena política y de cómo se cocina en los calderos de esa actividad. Posse había llegado en diciembre pasado en paracaídas a un cargo clave en el que debía tener aceitados los carriles del Presidente. En lugar de eso, se los complicó.

En todos estos meses los argentinos no le conocieron la voz a Posse. No dio entrevistas y sólo salió a escena cuando estuvo obligado a dar un informe ante el Congreso. Ni siquiera se puede decir que fue un funcionario misterioso que generara interés por ese lado.

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En todos estos meses de gobierno de Javier Milei, los argentinos no le conocieron la voz a Nicolás Posse.

En todos estos meses de gobierno de Javier Milei, los argentinos no le conocieron la voz a Nicolás Posse.

Desconfiado, concentró tareas y reparticiones, pero la falta de ejecutividad política hizo que luego no supiera activarlas. Se lo ha cuestionado por las demoras en designar funcionarios de segundas y terceras líneas, lo cual hizo que durante meses algunas áreas importantes siguieran en manos de kirchneristas. Karina Milei fue la primera que le bajó el pulgar al hoy renunciado. Y ya se sabe que "El Jefe" manda.

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El dialoguista

Javier Milei ha suplantado a Posse por quien ya era su ministro del Interior, Guillermo Francos (74), alguien que sí es del paño político, un tipo macerado tanto en el Partido Federal como en el peronismo, pero que nunca fue inoculado con el virus kirchnerista.

Francos, que es un dialoguista convencido, sabe de qué se trata ésta actividad de gobernar y por eso Milei acudió a él. Para que le saque las papas del fuego. Gestionar una empresa es algo muy importante, pero gestionar un país es inconmensurablemente más complejo, ¿no Posse?

La realidad lo está sosegando de a poco al chúcaro Milei. Y cada tanto le da un simbólico rebencazo en el lomo. El Presidente cede, pero de inmediato, sale a tirar "cuetes" como para que no reparemos en el sacudón.. O, si usted quiere, para que no quede en evidencia que está aprendiendo a hacer política.

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Guillermo Francos, que es un dialoguista convencido, sabe de qué se trata ésta actividad de gobernar y por eso Milei acudió a él.

Guillermo Francos, que es un dialoguista convencido, sabe de qué se trata ésta actividad de gobernar y por eso Milei acudió a él.

Ni el Estado ni la política son por definición "asociaciones ilícitas" como le gusta afirmar a nuestro libertario y profeta. Está claro que hay canallas y corruptos en la política. Y es obvio que la gestión estatal suele dejar mucho que desear y que se debe corregir la cultura de la casta. Por algo Milei ganó las elecciones. Por algo el kirchnerismo las perdió. Y por algo los ciudadanos de clase media no confiaron en la ejecutividad de Juntos por el Cambio.

El problema es que Milei detesta los matices. No se puede reivindicar a Alberdi y a Sarmiento, hombres políticos hasta la médula y forjadores del Estado tal como lo conocemos hoy, y luego negar el contrato social que nos legaron. No se puede negar la Constitución. Tampoco la necesidad de los seres humanos de hacer política para vivir un poco mejor.

El sucesor

Es evidente que a Nicolás Posse le quedaba grande el puesto de la Jefatura de Gabinete. En cambio al ministro del Interior Guillermo Francos, ahora jefe de Gabinete, lo hemos visto todos estos meses apagando incendios y dando la cara por el Presidente para apaciguar contiendas y acercar posiciones.

Muchas veces no tuvo suerte, pero -y ahí radica la valoración que se hace de él- nunca se lo vio quejarse. Al contrario, cuando algo no salía, Francos redoblaba la opción acuerdista.

Es lo que ha venido haciendo con los conflictos provinciales, con la situación sui generis de cada gobernador, con las diversas fuerzas políticas y con otros factores de poder. En política este tipo de funcionarios son vitales para que los presidentes funcionen mejor. No es fácil conseguirlos. Hay mucho pavoneo personalista en los partidos y no todos los políticos tienen el temple ni el carácter para negociar.

Guillermo Francos, el emergentólogo

Sanear una economía vandalizada por el populismo, como ha ocurrido en la Argentina, no se basa solamente en sacar conejos de la galera de la Escuela Austríaca de Economía. Cada paso que se dé para mejorar la debacle económica involucrará una decisión política previa. La política es el combustible que mueve el motor de la economía.

Ahora, con Milei otra vez de viaje no oficial de cuatro días a los Estados Unidos, ha empezado a complicarse la situación política del Gobierno. El runrún que generan estas situaciones marca que podrían darse más cambios de ministros. La salida de Posse ha abierto un grifo de especulaciones respecto de un equipo que parece no tener demasiada paz.

Y ya se sabe que cuando el gato no está, los ratones no sólo festejan sino que deliberan. Un desafío XL para Guillermo Francos en su nuevo rol de político emergentólogo, ese que debe exhibir entrenamiento, experiencia y carácter.