El gobernador Alfredo Cornejo es el principal aliado de Javier Milei en el interior del país. Dicho de otra forma: ninguna provincia grande de Argentina se la jugó tanto por el presidente como Mendoza.
El caldo explosivo que tiene a Cornejo, Félix, Molero y Milei en una olla sin gas
¿Es Molero un aprendiz de Milei o solamente sigue instrucciones de Cornejo que busca sacar provecho de la discusión porque enfrente tiene a sus archienemigos hermanos Félix?
Lo dejó demostrado esta semana cuando mandó a todos sus diputados nacionales a votar a favor de dejar a la provincia sin el beneficio denominado Zona Fría, ergo, quienes nos congelamos en invierno, pagaremos más el gas.
Arriesga mucho Cornejo con ese gesto político en la puerta de un invierno que pinta bajo cero. Su genuflexión para con las órdenes de Milei sorprende: esperemos que traiga algún beneficio a la provincia y sobre todo a los pobladores que no paran de ajustar el bolsillo para pagar servicios esenciales.
#NoHayPlata
Milei se hizo famoso desde el principio de su gestión por asegurar a viva voz que la “obra pública es un curro” y por repetir hasta el cansancio –incluso en presencia del Rey de España que vino a su asunción el 10 de diciembre de 2023- que “no hay plata” y por esa simple razón, para las provincias “ni aca” dirían en el Norte del país.
Según su teoría particular, los políticos “usan la obra pública para afanar y nada más”. Soslaya, como mínimo, la cantidad de puestos de trabajo que genera y el movimiento genuino del país durante la concreción de puentes, caminos, rutas, escuelas, universidades, hospitales y tantas otras obras civiles que hoy son sólo recuerdos en sepia.
A mitad de camino
A varios gobernadores y a cientos de intendentes, el comienzo de la era Milei los agarró con obras –cuyo financiamiento nacional era clave- en el medio de su realización. Tal es el caso del gasoducto mendocino sureño por el cual sanrafaelinos y alvearenses vienen peleando hace años.
No es para menos: la factibilidad para tener gas domiciliario o de industria está vedada desde hace una década, lo que vuelve casi imposible la radicación de nuevas inversiones en estas tierras y muy difícil la obra de aquellos que encaran una casa o un edificio de viviendas.
Jarilleros y salitrosos a las piñas
Esta semana se vivió uno de los cruces más feroces de la historia entre hermanos de la misma región mendocina: sanrafaelinos y alvearenses conviven desde siempre en armonía y sin demasiadas diferencias más allá de alguna gastada popular y modo chanza entre “salitrosos y jarilleros”.
La Comuna de San Rafael, conducida por el peronista Omar Félix intimó a la Municipalidad de General Alvear conducida por el radical Alejandro Molero a poner la tarasca de su parte por el gasoducto que se encuentra en fase final y que proveerá más gas a ambas poblaciones del Sur.
Pasa que San Rafael desembolsó dinero de los contribuyentes de tasas y servicios del departamento para no frenar la obra del gasoducto que beneficiará a ambos mientras se sustanciaba una demanda en la Justicia Federal intimando al Estado nacional a hacerse cargo de esa obra a la que sólo le quedaba 10% para finalizarse. La Justicia falló a favor de San Rafael.
¿Pijoterismo contagioso?
El estilo bravucón y pijotero hizo del presidente un objeto de culto de todos aquellos que creen como él que el Estado malgasta el dinero y que es un grandulón bobo que tiene poco de bueno y mucho de malo.
¿Es Molero un aprendiz de Milei o solamente sigue instrucciones de Cornejo que busca sacar provecho de la discusión porque enfrente tiene a sus archienemigos hermanos Félix? También el gobernador viene dando muestras de cocodrilo en el bolsillo con el tema del gasoducto.
Prometió en varias ocasiones integrar parte de la inversión para poder finalizar el gasoducto pero nunca terminó de meter la mano al bolsillo. La pregunta más fina sería: ¿cuál hubiese sido la historia si San Rafael estuviese gobernada por alguien del palo de Cornejo?
Mucho ruido y pocas nueces
No hay que ir muy atrás en el tiempo para recordar las arengas mileístas del principio de gestión que incluían la posibilidad de cerrar el Banco Central -algo que está cada día más lejos- y varios ministerios como el de la Mujer, el de Salud y el de Educación que fueron efectivamente cerrados. Más tarde reabrió el Ministerio de Salud consciente de que se había ido un poco al carajo.
El de Educación permanece con estándar de secretaría y no hay que ser demasiado astuto para darse cuenta que la educación es para Milei el último orejón del tarro. Mantiene una férrea disputa con las universidades nacionales cuya comunidad es el único actor que ha podido organizarse en estos años en marchas con millones de asistentes en todo el país.
La Zona Fría que permitía a quienes vivimos en zonas heladas que pagásemos menos de gas, también es un recuerdo para los cajones de fotos de la abuela. Los servicios más esenciales para que los hombres y las mujeres de Argentina puedan vivir, no parecieran ser prioridad para el presidente quien tiene a varios que siguen su biblia en provincias y municipios del país: gobernadores e intendentes prendidos en esa mirada un poco cruel de la vida.




