Las impiadosas cifras le ponen número a lo que todos sabemos o intuimos. Los resultados de las pruebas Aprender nos ofrecen más que una radiografía del sistema educativo. Son una muestra del estado de situación del país.
Educar al soberano: conciencia crítica, inserción laboral y emancipación ciudadana
La tarea que se realiza en el aula no está desvinculada de la problemática social y económica. La escuela es una extensión del hogar, y viceversa, lo que se aprende o no en la casa es complementario al trabajo en el aula.
El sistema educativo enfrenta la dificultad que implica enseñar y aprender en cursos numerosos -en muchos casos con infraestructura deficiente-, y con estudiantes que viven diversas realidades.
Los resultados obtenidos, tanto en las actividades de Lengua (comprensión lectora) como en Matemática, dan cuenta de aprendizajes insatisfactorios en una franja creciente de estudiantes. Pero los resultados no son parejos. Se evidencian las diferencias entre escuelas de gestión pública y privada, y claramente entre los segmentos más pudientes respecto de los más pobres.
El hambre, la falta de vestimenta adecuada, los problemas edilicios, la desjerarquización docente y, fundamentalmente, la baja calidad de vida fuera de la escuela hacen estragos.
La deficiencia educativa es estructural y ya se manifestaba con claridad año tras año. Luego la pandemia se ocupó de empeorar las cosas, aunque no todos los sectores, ni todas las escuelas, ni todas las provincias la transitaron de igual manera. Por la apuesta a la presencialidad, Mendoza quedó un poco mejor parada, sobre todo en Matemática. Pero de igual manera sus resultados en promedio también resultan negativos.
El sistema educativo puede mejorar mucho de sus prácticas, y en eso está haciendo hincapié el gobierno escolar provincial con diversas estrategias. Sin embargo, el éxito relativo de los aprendizajes y de la superación social tiene una correlación directa con la situación económica, donde la calidad y estabilidad laboral, las políticas de inversión, y de distribución equitativa resultan cruciales para achicar la brecha de los diferentes estratos nivelando hacia arriba.
Planificar
Los países exitosos tienen invariablemente un sistema educativo que los impulsa. La inversión guarda una relación directa con la prioridad con que se toma la educación como política de Estado, estratégica para la cohesión social y la competitividad en un mundo desafiante.
En esos ámbitos se logra establecer un círculo virtuoso y simbiótico entre educación, economía y cohesión social.
El campo laboral está estrechamente ligado a la capacitación, las competencias y habilidades, y el conocimiento especializado. La inserción laboral y profesional van de la mano de los saberes, y el crecimiento económico de la innovación y la productuvidad.
La decadencia del país, ocasionada no por la falta de potencial sino por los fracasos gubernamentales, nos ha condenado a que el único crecimiento sea el de los planes sociales. Esa malla de contención que se diseñó como política de subsistencia para paliar la crisis del 2001, tras dos décadas, sigue mostrando varias caras de la miseria. A falta de trabajo genuino la dependencia estructural que generó va camino a signar a varias generaciones como un mal inevitable.
Y fue porque Cristina puso a la "tercerización" de los planes en el centro de la escena, que el Gobierno se apuró a desplazar el otorgamiento del programa Potenciar Trabajo hacia provincias y caciques del conurbano.
La discusión entre las facciones del Gobierno es acerca de quién se queda con la manija de la distribución de los beneficios, y no sobre cómo gestionarlos con mayor eficiencia.
El necesario debate sobre el paradigma asistencialista de protección social queda solapado por los tironeos propios de la interna en el poder. Nada que ponga en riesgo la intermediación clientelar.
Sin embargo, es real que las organizaciones sociales realizan una labor de contención y atención a sectores desprotegidos de la población sin oportunidades de inserción laboral y mucho menos en trabajos registrados de calidad. Por eso varios referentes han reaccionado a la "estigmatización" de Cristina, a quien ven alejada de la cruda realidad de la pobreza.
La solución, entonces, no sería sacar los programas de las organizaciones para que la intermediación quede en manos de las redes punteriles, sino que la estructura económica empiece a dar lugar a la creación sostenida de empleos genuinos.
Un Estado presente implica el sostén temporario de la población sin recursos, al mismo tiempo que el diseño de políticas económicas que eviten la dependencia eterna y distorsiva de las ayudas sociales. Es imperativo establecer políticas públicas que fomenten la cultura del trabajo con eje en la capacitación, contraprestación y calificación laboral que promuevan la inserción en distintas actividades.
Ocuparse
Los datos de la desocupación del primer trimestre, pese a la crisis económica, ofrecen una mejor perspectiva que el mismo período del año pasado.
Los indicadores entusiasman a las autoridades nacionales que se aferran al crecimiento del PBI de los tres primeros meses del año, pero que se viene desacelerando en el segundo trimestre.
En Mendoza se recuperaron 12 mil empleos en la comparación interanual, y con una tasa de actividad relativamente constante, la desocupación bajó al 6,5% desde el 8,2% que arrojaba el primer trimestre del 2021.
La construcción, y sobre todo el turismo con sus variantes que aporta un 10% al Producto Bruto Geográfico, explican en parte la recuperación del empleo. A las conexiones aéreas reestablecidas, desde noviembre se retoma la ruta directa con Lima, lo que genera esperanzas de normalizar la actividad aérea, que para Mendoza es estratégica tanto en lo relativo al turismo receptivo como en el plano comercial.
El gobierno local tiene diseñado seguir apuntalando el empleo con una nueva edición de Mendoza Activa y la continuidad del programa Enlazados. De igual modo, la suerte de la recuperación depende definitivamente de la marcha de la macroeconomía.
El déficit energético, la suba de los precios internacionales, la inflación doméstica, el desajuste fiscal, el sacrificio de reservas (El Central vendió U$S 600 millones en lo que va del mes), los vencimientos en pesos, la caída de los bonos que ajustan por CER, o el "festival de importaciones" por falta de coordinación de los organismos gubernamentales, son consecuencia de la imprevisión y de la desconfianza en un gobierno partido en facciones que están priorizando sus propios intereses.
La reciente aprobación del FMI del desembolso de 4.000 millones de dólares es un alivio para la gestión, pero no asegura la calma para el segundo semestre. Kristalina Georgieva advirtió que debe aplicarse políticas fiscales más rígidas con reorientación del gasto en lo que resta del año. Un tema más para los tironeos y los realineamientos en el poder.
Y si el panorama económico es complejo, el escenario político se encarga de empeorarlo aún más.
► TE PUEDE INTERESAR: La UNCuyo enfrenta el desafío de reconstituir la convivencia para afrontar las transformaciones necesarias


