Análisis y Opinión

De Cornejo a Schiaretti, los candidateables quieren tener su propio relato:¿narrativa o metaverso? 

Hoy, la mayoría de los analistas admite que el relato político es necesario porque tiene que ver con el imperativo atávico de que nos cuenten historias

Sin relato no se puede gobernar, dicen algunos, entre ellos Alfredo Cornejo que de tanto criticar el relato kirchnerista terminó entendiendo que una línea narrativa sobre uno mismo o su grupo no está para nada mal.

A los gobernadores de Mendoza les cuesta convencerse de eso (armar una historia sobre el devenir político de sí mismos) porque son muy conscientes de que ellos van a estar sólo cuatro años en la gestión. La prudente Constitución provincial no permite la reelección. Para poder volver a presentarse, debe transcurrir -por lo menos- un período intermedio de otro mandatario. Esa es la razón esencial por la que aquí no hay plafond para generar caudillismos ni gobiernos de familias.

En su momento, los gobernadores peronistas de "El equipo de los Mendocinos" (1987-1999) previeron esto y en lugar de armar un relato en torno al gobernador de turno (Bordón-Gabrielli-Lafalla), armaron una historia sobre la necesidad de la continuidad peronista en el poder. No les fue mal.

Relatame tu gestión

Podríamos decir que el gobernador Rodolfo Suarez , que es poco autorreferencial, ha preferido que su gestión sea el relato. Y como esa gestión ha tenido tantos altibajos, el relato no ha sido muy exitoso.

Baste citar los problemas que le generó la pandemia y las peleas con Alberto Fernández por la forma en que debían realizarse los cuidados sanitarios sin asfixiar la economía. O la anulación de la ley votada al inicio de su gestión para abrir la minería. O la estrepitosa caída del proyecto hidroeléctrico Portezuelo del Viento por la mano negra de varias provincias peronistas y de la Casa Rosada. O el fracaso para introducir reformas en la Constitución o para lograr una nueva ley de Educación, entre otras peripecias políticas..

También podría aceptarse que en el caso de Suarez el relato sobre su persona lo han terminado elaborando los propios mendocinos al considerarlo, a pesar de todos los traspiés citados, una persona confiable en el manejo de la cosa pública. El aval que le dieron los votantes en las elecciones legislativas del 2021, donde obtuvo el 50% de los sufragios, es una prueba elocuente.

Hoy, la mayoría de los analistas admite que el relato político es necesario porque tiene que ver con el imperativo atávico de los humanos de que nos cuenten historias. La mente de las personas ya viene formateada para procesar "narrativas", como se dice ahora. Pueden dar fe de esto desde el brujo ancestral de la tribu que contaba historias alrededor del fuego, pasando por los relatos bíblicos, el teatro isabelino, el cine de Hollywood, hasta llegar hoy a Netflix.

Soy cordobés

Uno de los políticos de provincia que está armando un relato nacional es el peronista cordobés Juan Schiaretti, a quien algunos han empezado a ver como uno de los posibles dirigentes que pueda aglutinar al peronismo post kirchnerista con vistas al 2023. En la provincia de Córdoba la leyenda sobre Schiaretti ha funcionado muy bien porque allí sí está prevista una reelección.

Schiaretti es un viejo zorro, pero no encaja en el libreto usual del peronismo. Este dirigente no ha sido el ambicioso de manual, ése que avanza a como dé lugar para llegar a la Rosada.

Refugiado en Córdoba y cubierto de misterios, sobre todo para las mentes que lo observan desde Buenos Aires (Alberto considera a Córdoba "territorio hostil"), Schiaretti prefirió todos estos años no salir de su jurisdicción. Está en su tercer mandato, con un intervalo de 4 años entre el primero y el segundo. Nadie puede negar que ha elaborado un potente runrún sobre su forma de ser peronista (en las antípodas del kirchnerismo) y sus maneras de gestionar y de proyectarse.

Lo concreto es que Schiaretti tiene más valoraciones por su gestión que por sus modos extraños de hacer política partidaria. ¿Se acuerda, lector/a, cuando Néstor Kirchner, recién asumido, nos prometía que iba a dejar "un país normal", eslogan que olvidó al poco tiempo, pues bien ahora Schiaretti cree que si él genera buena consideración "es por las cosas normales que hacemos en Córdoba".

La veta local

En caso de que dentro de un año (una eternidad) Alfredo Cornejo termine entreverado en las PASO 2023 en busca de la candidatura presidencial de Juntos por el Cambio, algo que hoy está bastante verde por la cantidad de anotados que hay tanto en el PRO (Macri, Bullrich, Larreta, Vidal) como en la UCR (Morales, Manes, Cornejo), seguramente una de las razones habrá que buscarla en el relato que logre armar.

El buen relato no es propaganda. Es otra cosa. Es como una buena composición. No es un asunto que haya que dejar en manos de publicistas. El relato, o la pasta con que esté hecho, tiene que ser obra de estudiosos de la política y de la vida.

En Mendoza los peronistas kirchneristas que lograron hacerse del PJ provincial por falta de liderazgos provinciales, han fracasado con estrépito. Es que creyeron que iban a poder trasladar su relato nacional a esta provincia. Tarde, y luego de una caravana de derrotas, han entendido que tenían que salir, a las apuradas, a buscar otro relato que respetara la idiosincrasia mendocina. ¿Qué es -si no- el encuentro con figuras nacionales (y muy pocas de Mendoza) que bajo la consigna Peronismo Futuro lanzaron este fin de semana en nuestra capital?

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