Existe y persiste un gran error en buena parte de la profesión de economistas, fundamentalmente neoclásicos y keynesianos, que es analizar la economía desde datos estadísticos, y a partir de ahí, sacar conclusiones.
Correlación no es lo mismo que causalidad
El “mainstream” económico (neoclásicos y keynesianos), comete un error típico en estadísticas, al no analizar con teoría los datos de la realidad

De septiembre a octubre, antes de las elecciones, las personas dolarizaron casi la mitad del dinero líquido en pesos que tenían.
Foto: Archivo Diario UNOLa Escuela Austríaca y dentro de ella en especial Mises, Hayek, Morgenstern entre otros, han demostrado este error.
Como nos enseña uno de mis grandes profesores, el doctor Benegas Lynch (h), el método en una ciencia de la acción humana”, como llama Mises a la economía (de hecho su obra magna se titula precisamente La Acción Humana), es hipotético-fáctico-deductivo.
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Qué significa esto en un idioma más llano y menos técnico, que el método para analizar la economía arranca con la teoría y luego se intenta corroborar con datos y no al revés. Y algo muy importante, la inducción (crear teorías desde la observación/datos) no tiene nada que hacer en una ciencia de la acción humana, sólo puede hacerse deducción (aplicar teoría a situaciones concretas) en el proceso de análisis.
La inducción sólo es posible de ser utilizada en ciencias naturales, donde el experimento es el que corrobora y no a la inversa (si mezclamos 72 veces 2 átomos de hidrógeno con 1 de oxígeno, siempre el resultado será agua).
Nada mejor que los ejemplos
Veamos un ejemplo para analizarlo desde ambas ópticas, utilizando el método de los neoclásicos/keynesianos/monetaristas/desarrollistas/demás yerbas (el profesor Huera de Soto señala que son todos el mismo perro pero con distinto collar), y el de una ciencia de la acción humana (austríaco).
El gráfico muestra la Formación de Activos Externos (FAE), que es el saldo entre compras y ventas de divisas, sin importar para qué se compran y/o venden; y lo separa entre personas (saldo neto entre dólar para ahorro, envíos al exterior, inversiones entre otros) y empresas (ingreso de divisas).
El análisis del “mainstream” empieza por decir que existe “fuga” de divisas, con lo cual ya empezamos mal, porque los privados pueden hacer lo que les venga en ganas con su patrimonio, pero ellos parten de la premisa que las divisas en un país, les pertenecen al Estado y no a sus legítimos dueños. Es decir, de “científico” el acápite fuga no tiene nada.
Lo rojo sería la famosa fuga y lo verde el ingreso de divisas. Salvando ese aspecto ideológico, pasemos al siguiente análisis basado en la observación (inducción).
Concluyen que el saldo promedio de “fuga” durante el gobierno de Milei es de U$S5.000 millones por mes y para ello, toma desde la flexibilización del cepo en abril del 2025 en adelante, es decir, hacen un promedio simple. Cuando se intenta analizar tendencia, nunca se utiliza promedio simple, siempre se utiliza media, mediana, logaritmo en base 10, y si se tienen pocos datos, como es el caso de este gráfico, se suele utilizar una media móvil de 3 meses por ejemplo.
Si hacemos esto último, el promedio a febrero del 2026, último dato del gráfico, sería de U$S3.233 millones y con tendencia a la baja. Si además usamos la comparativa del gráfico que toma parte del período de Macri (es posible que no tome el gobierno anterior, porque había cepo), vemos que a hoy el dato está por debajo y no por encima como se quiere mostrar.
Hasta aquí hemos utilizado herramientas estadísticas diferentes, pero no por razones arbitrarias, sino porque la teoría austríaca indica que la tendencia de largo plazo es la clave, y para ello, no podemos utilizar promedio simple.
Pero sigamos y ahora utilicemos teoría para analizar.
Desde la flexibilización se nota un aumento. Si recuerdan, desde mayo hasta septiembre/octubre, comenzó de forma muy fuerte la campaña política para las elecciones en AMBA en septiembre y las nacionales en octubre.
Nuestros cálculos dan que en ese período las personas dolarizaron casi la mitad del M2 transaccional privado, esto es, del dinero líquido en pesos que tenían (este dato lo aportamos nosotros para evidenciar la visión de conjunto que se debe tener para analizar). Claramente el riesgo de una posible victoria de la oposición en AMBA (que se dio) y en las elecciones nacionales (que no se dio), generaron una fenomenal cobertura en divisas, por el miedo a una devaluación posterior.
Una vez conocido el resultado, la cobertura cae abruptamente, dado que el riesgo de devaluación se evaporó con el triunfo de Milei. Como van observando, el tipo de análisis metodológico es totalmente distinto al del mainstream económico; es global, con visión de conjunto y dinámico (lago plazo) y no estático (corto plazo), estadístico (inferencial), y circunscripto a un período encima elegido a propósito y no buscando la verdad científica, que es la que sirve para la toma de decisiones.
El problema de los sesgos
Además de los errores estadísticos, matemáticos y teóricos, existen también errores analíticos y conceptuales que son producto de los sesgos que luego derivan en falacias; que en este caso puntual podríamos nombrar el sesgo de confirmación (buscar mostrar las cosas de forma tal que “confirmen” mi creencia inicial); la falacia del hombre de paja (tergiversar y/o exagerar el argumento para poder criticar de forma más fácil a algo o alguien); la falacia del nirvana (descartar caminos reales debido a que no es “perfecto”); la falacia ad hominem (se ataca a la persona y no a su fundamento); la falacia ad populum (decir que algo está mal porque no se aplica en otro lados).
La metodología de la ciencia de la acción humana (visión austríaca), que como dijimos es hipotético-fáctico-deductivo, proviene inicialmente de Immanuel Kant, quien en sus libros La Crítica de la Razón Pura y La Crítica de la Razón Práctica, muestra que existen conocimientos “a priori”, los cuales, se pueden deducir lógicamente sin necesidad de corroboración posterior (no se refería a las ciencias naturales obviamente, aunque la física cuántica ha venido a mostrar que incluso en esos ámbitos no existen cosas “definitivas”).
Mises toma estas ideas y las aplica en la economía, usando la “praxeología” kantiana llevándola al ámbito de las ciencias de la acción humana como la economía, y la llama“cataláctica”.
Usemos un ejemplo. Si un gobierno decide emitir dinero, pero los precios no suben, eso no significa que la teoría que dice que la inflación es un fenómeno monetario esté equivocada (típico análisis neoclásico/keynesiano de inducción, siguiendo lo explicado más arriba).
El análisis austríaco, siguiendo la visión Kant-Mises, diría que:
- 1) Los precios no suben porque la demanda de dinero sube a una tasa mayor que la oferta de dinero, al menos en este momento:
- 2) Existe inflación reprimida (Hayek), porque de no haber existido esa emisión monetaria, y dada la demanda de dinero existente, los precios podrían haber bajado.
Fíjense que no dice, “bajaría la inflación”, sino que dice, “podría bajar”. Esto es así, porque no sabemos cómo actuarían los agentes económicos, lo cual, no invalida la teoría previa.
Para el mainstream las acciones de las personas son de una determinada manera y desde el Estado debemos generar políticas que las cambien o las acentúen, si eso le conviene al político de turno.
No morder el anzuelo
Es muy importante, sobre todo para la gente común que no tiene por qué saber muchas de estas cosas, consultar, preguntar y sacar sus propias conclusiones, aún equivocándose en términos teóricos.
No repetir cuestiones ideológicas, y no permitir que les metan en la mente, sesgos y falacias disfrazadas de ciencia (en realidad pseudociencia, como hemos mostrado aquí), apuntando a las emociones de las personas.
Argentina es como una familia que vivió del robo toda su vida, y de pronto, no puede robar más y debe comenzar a trabajar para sustentarse.
El “mainstream” les dirá que están mal, que antes estaban mejor y hasta les mostrará gráficos y estadísticas para avalar esa postura.
El desafío de la mayoría es darse cuenta que el paradigma de “esa familia” ha cambiado y habrá que trabajar en lugar de robar (es un ejemplo, no lo digo literalmente), porque antes era una ficción lo que se vivía y lo que decían las estadísticas.
“La verdad está siempre más allá de la realidad visible” decía Aristóteles.
“Lo esencial es invisible a los ojos” decía El Principito.
Tanto Aristóteles como el Principito, nos están invitando a reflexionar antes de actuar; a ser más austríaco y menos neoclásico/keynesiano, si queremos llegar a la verdad.