Pruebas Aprender 2025

Cómo se construyen las mejoras educativas

El ministro de Educación, Tadeo García Zalazar, trazó un balance de las políticas educativas que se verificaron en una mejora de las Pruebas Aprender 2025

Los sistemas educativos no mejoran por casualidad. Mejoran cuando son capaces de medir lo que ocurre en las aulas, aprender de esa información y sostener políticas públicas durante el tiempo suficiente para que produzcan resultados. En educación no existen soluciones inmediatas. Existen decisiones consistentes, docentes comprometidos y una gestión que utiliza la evidencia para corregir, fortalecer y volver a empezar cuando es necesario.

Los resultados de las Pruebas Aprender 2025 permiten afirmar que Mendoza está recorriendo ese camino.

El ministro de Educación Tadeo García Zalazar resaltó las mejoras de Mendoza con respecto al desempeño en las Pruebas Aprender 2025.

La provincia registró la mayor reducción de estudiantes ubicados en los niveles críticos desde que existen estadísticas comparables. En Lengua, el porcentaje de alumnos por debajo del nivel básico descendió 7,8 puntos porcentuales respecto de la evaluación anterior y, en Matemática, la reducción fue de 5,1 puntos. No se trata de una variación menor ni de un dato aislado. Es el avance más importante que Mendoza ha registrado en toda la serie histórica.

Mendoza, en el mapa nacional de las Pruebas Aprender 2025

También existe otro dato alentador. Mendoza presenta una menor proporción de estudiantes en el nivel más crítico que el promedio nacional, tanto en Lengua como en Matemática. En otras palabras, hoy son menos los chicos mendocinos que quedan por debajo de los aprendizajes básicos esperados. Ese probablemente sea el indicador más importante para cualquier sistema educativo: reducir la cantidad de estudiantes que quedan rezagados.

Sin embargo, lo más valioso de estos resultados quizás no sea solamente el dato estadístico, sino lo que expresa sobre la forma de construir política educativa.

Hace varios años Mendoza tomó la decisión de desarrollar un sistema propio de evaluación que permitiera conocer con mayor precisión qué ocurre dentro de las escuelas. La evaluación dejó de ser una instancia aislada para transformarse en una herramienta permanente de gestión. Ya no se trata solamente de medir. Se trata de identificar dificultades, acompañar a las escuelas, orientar mejor los recursos y ajustar las estrategias pedagógicas antes de que los problemas se consoliden.

Los operativos del fluidez lectora

Los operativos provinciales de fluidez y comprensión lectora son un buen ejemplo. Durante 2025 mostraron una disminución sostenida de estudiantes en niveles críticos y un crecimiento de quienes alcanzan desempeños medios y avanzados. En Matemática sucede algo similar. Las evaluaciones provinciales permiten identificar avances, detectar contenidos que requieren mayor fortalecimiento y orientar el trabajo de docentes y directivos con mucha mayor precisión.

Es razonable pensar que las mejoras observadas en Aprender no son ajenas a esa forma de gestionar. Cuando un sistema educativo produce información durante todo el año, la devuelve a las escuelas y la convierte en decisiones concretas, los resultados terminan apareciendo también en las evaluaciones nacionales.

Las pruebas de Matemática y las de Fluidez Lectora son dos herramientas que permiten medir las dificultades en los distintos niveles educativos.

Naturalmente, esto no significa que el problema educativo esté resuelto. Persisten desafíos importantes y brechas que todavía preocupan. Las diferencias de desempeño asociadas al nivel socioeconómico siguen siendo significativas y muestran que el gran desafío continúa siendo mejorar con equidad, para que el origen social de cada estudiante no determine sus posibilidades de aprendizaje.

Tampoco significa conformarse. La alfabetización debe seguir consolidándose, Matemática continúa siendo una prioridad y el objetivo sigue siendo que cada vez más estudiantes alcancen niveles satisfactorios y avanzados.

Pero tampoco sería razonable minimizar estos avances. Durante muchos años la discusión educativa en la Argentina estuvo dominada por diagnósticos, consignas y debates ideológicos. Mucho menos frecuente fue evaluar si las políticas realmente mejoraban los aprendizajes.

Los resultados conocidos muestran que Mendoza viene construyendo una trayectoria de mejora concreta y medible. Demuestran que evaluar no es controlar ni sancionar, sino generar mejores herramientas para enseñar y aprender. Y confirman que cuando las políticas públicas se sostienen en el tiempo, se apoyan en evidencia y ponen el foco en los aprendizajes, los resultados empiezan a aparecer.

Ese es probablemente el principal mensaje que dejan estos datos. En educación no existen atajos. Existen políticas consistentes, evaluación permanente y la convicción de que siempre es posible mejorar. Cada avance representa una oportunidad más para miles de estudiantes y también una señal de que el camino elegido vale la pena. Porque una provincia que mejora sus aprendizajes no solo fortalece su sistema educativo: amplía las oportunidades de desarrollo, de trabajo y de futuro para toda su sociedad.

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