Análisis y opinión

Comedia y drama en las dos gestiones de Orozco, el médico que soñaba con hacer creíble la política

En su primera gestión el intendente de Las Heras recibió valoraciones incluso de quienes no lo habían votado. En la segunda, su intento de ser gobernador y de trascender pareció obnubilarlo

El intendente de Las Heras, Daniel Orozco, ahora en retiro efectivo del radicalismo tras haberse divorciado de Cambia Mendoza y mudado a La Unión Mendocina, sigue siendo uno de los principales sujetos de análisis en la actual política provincial.

Muchos interesados en la cosa política no terminan de comprender los cambios de camiseta política ni la transformación que ha mostrado Orozco. Y preguntan: ¿qué fue de aquel médico campechano, "radical de siempre", que palpitó en su momento la necesidad de meterse en política para ponerle sentido común a esa actividad?

¿Cuándo comenzó la mutación que lo llevó a hacer cosas del "manual de la casta política?", como la de pretender colocar a su pareja, Janina Ortiz, como precandidata a intendenta de Las Heras, al igual que los Zamora (marido y mujer) que en la feudal Santiago del Estero se pasan el cargo de gobernador de uno a otro, o como ya lo hicieron Néstor y Cristina con la primera magistratura nacional.

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La primera gestión de Daniel Orozco en Las Heras fue aprobada por la población.

La primera gestión de Daniel Orozco en Las Heras fue aprobada por la población.

Orozco hizo una primera gestión municipal entre 2015 y 2019 que los lasherinos aprobaron porque logró transmitir cierta sensatez a la gestión y puso orden en varios rubros municipales. Además lanzó una campaña para alentar la autoestima de los lasherinos tildados de "lasherindios", una supuesta categoría sociológica imaginada por tilingos.

Lo concreto es que en esa primera etapa en Las Heras, comuna que el PJ mendocino vendía como "la capital provincial del peronismo", nadie pareció extrañar a los capitostes del partido de Perón y Evita ni a sus tradicionales operadores.

Bastó, por ejemplo, que el municipio apareciera más ordenado y que la maquinaria comunal se exhibiera un poco más eficiente, para que ese médico clínico especializado en gerontología, con consultorio cerca de la Municipalidad donde siempre había colas de pacientes, recibiese valoraciones incluso de quienes no lo habían votado.

La transformación

En realidad este doctor ya tenía cierta entidad como personaje social en el departamento. Hombre en apariencia sin rollos, pasó a transformarse durante su segundo mandato (2019 a la actualidad) en un político afecto a la tramoya partidaria y a las ambiciones exaltadas.

La reelección municipal que logró en 2019 lo convenció de que podía ser candidato a gobernador en la primera de cambio. Hasta se consiguió un gurú mexicano especializado en consultoría electoral para que lo coacheara. Fue el señor Limón, y no es un chiste del Chavo.

Incluso escribió un libro con su ideario para proyectarse, como Macri o Cristina, y lo presentó en sociedad acompañado por lo más granado del radicalismo mendocino. Pocas semanas después esa dirigencia caería de traste cuando Orozco anunció que se iba de Cambia Mendoza para hacer rancho aparte con Omar De Marchi.

El intendente argumentó por entonces que en el radicalismo no lo tenían en cuenta. Que no no le daban el cargo de candidato a vicegobernador de Cornejo. Que no lo sumaban a la mesa chica partidaria como miembro pleno. Y que en

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Galo Limón, asesor político mexicano, fue contratado por Daniel Orozco cuando se lanzó como candidato a la gobernación.

Galo Limón, asesor político mexicano, fue contratado por Daniel Orozco cuando se lanzó como candidato a la gobernación.

la UCR lo habían retado cuando quiso ungir a su pareja, Janina Ortiz, como futura intendenta, aduciendo que ella no era un cuadro político con historial en el partido.

Las gigantografías

Orozco se puso empeñoso por mostrar que estaba maduro para las ligas mayores. Empezó a hacer cenas y reuniones rumbosas en Palatium para convencer a las fuerzas vivas (como se decía antes). El primer Orozco se empezó a desdibujar para dar paso a otro más audaz y menos previsible que aquel que solía jugar a las bochas con los jubilados y que se jactaba de tener las fichas médicas de 15.000 pacientes, sugiriendo que todos esos eran potenciales votantes.

El municipio de la primera gestión, donde por doquier se leían consignas tales como "Las Heras, mi amor" o "Yo amo Las Heras" se transformó desde que Orozco dijo -en el segundo mandato- que quería ser gobernador. Devino una época de gigantografías con la imagen del intendente junto a reinas, deportistas y hacedores.

Empezó a hacer cosas a lo grande. Convirtió al Polideportivo Polimeni en una extensión del edificio municipal. Llegó a celebrar allí la ceremonia anual de apertura de sesiones del Concejo Deliberante. Exultante, recorría las gradas saludando a los vecinos, transpirado pero feliz, mientras lo vivaban. Se convenció de que esa módica apoteosis municipal podría ser trasladable a toda la provincia

La comuna fue poco a poco mutando hacia un polvorín lleno de chismes, traiciones, denuncias y contradenuncias. Eso tuvo su clímax cuando el intendente anunció entre gallos y medianoche que rompía su lazo político con Cambia Mendoza para irse al nuevo partido comandado por Omar De Marchi.

Padrinos y hackeos

La municipalidad explotó. Renunciaron funcionarios radicales, otros directamente fueron echados, y no faltaron los que se acobacharon para hacerse los sotas, pero que finalmente saltaron en medio de escándalos. Llegaron entonces las grabaciones, las historias de sexo mezcladas con probables casos de corrupción, e incluso los hackeos para estar a tono con los tiempos. Varios decidieron pasarse a las filas demarchistas para no quedarse en la calle en estos momentos de zozobra económica.

Orozco rompió con Julio Cobos y negó que el ex vicepresidente de la Nación hubiese sido su padrino político como siempre se había dicho y él nunca había desmentido. Ahí nos enteramos de boca del propio Orozco que en realidad su descubridor, la persona que lo había convencido de presentarse como intendente, había sido Víctor Fayad en 2014.

Para ponerlo en términos literarios, podríamos decir que en su primera intendencia Orozco fue como el doctor Jekyll, aquel personaje de novela de Robert Louis Stevenson, sobre un científico que crea una pócima que al beberla lo transforma en otra persona, más oscura, a la que llama Mr. Hyde, una especie de contracara del médico. Los dos en el mismo cuerpo.

Humano, demasiado humano, opinaría Nietzsche.

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