Análisis y opinión

Aquel día de 2006 en que Néstor acordó con Cobos el inicio de Portezuelo

El laudo presidencial en contra de Portezuelo y a favor de las provincias peronistas del COIRCO es una nueva forma de castigo para disciplinar a Mendoza

El 29 de agosto de 2006 no fue un día del montón para los mendocinos. En la Redacción de Diario UNO muchos de los periodistas seguíamos, con la consabida -y necesaria- desconfianza profesional, la transmisión en cadena de un acto que era protagonizado por el presidente Néstor Kirchner y el gobernador Julio Cobos.

En el polideportivo de San Rafael, repleto de militantes y banderas, se firmaba el convenio por el cual la Nación iba a reparar finalmente a Mendoza por los daños económicos que le habían generado los regímenes de promoción industrial en las provincias vecinas (San Juan, San Luis, La Rioja y Catamarca). Para que ello ocurriera, Mendoza había tenido que desistir de un juicio contra la Nación.

La Corte ya estaba a punto de fallar a favor de Mendoza, pero Kirchner entendió, rápido de reflejos, que para él como Presidente iba a ser muy oneroso pagar todo junto. Se le ocurrió lo de Portezuelo, que le permitiría al Gobierno nacional hacer un acuerdo extrajudicial con Mendoza y estirar los plazos de pagos. La movida serviría, además, para abrochar a Cobos como socio y como futuro vicepresidente en la segunda presidencia kirchnerista.

El resarcimiento iba a ser en diversas cuotas, en dólares, para que nuestra provincia pudiera construir la represa Portezuelo del Viento sobre el río Grande, en Malargüe, cuyo costo final se estimó en 1.023 millones de dólares. El proyecto al que calificaron aparatosamente como "la obra del siglo", ahora ha devenido, en el lenguaje político de los radicales, como "el robo del siglo".

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Cobos nunca pudo lograr que el feeling que tenía con Néstor se trasladase a la relación con Cristina. La dama ignoró con malicia al mendocino. En cambio, Cobos tuvo buena relación con el jefe de Gabinete Alberto Fernández, hoy presidente argentino, y con el superministro Julio de Vido, hoy condenado y con prisión domiciliaria.

El cotillón

Es bueno volver a ver aquella filmación de agosto de 2006 en San Rafael donde Néstor Kirchner desplegó todo su ornamento discursivo para convencernos de que su decisión sobre Portezuelo se trataba de una justa recompensa "para este pueblo de productores y emprendedores".

En realidad el acuerdo estaba hecho para no cargarle a la Nación otro juicio millonario de los que ya tenía con otras provincias, pero también para ablandar a los mendocinos que veían con desconfianza esa entente que se estaba preparando entre el kirchnerismo y el cobismo.

Esos eran los tiempos en que Néstor proponía el armado de una coalición "a la chilena", un proyecto supuestamente "transversal" con el que buscaba sumar al radicalismo a su plan político. ¿Cómo olvidar que Perón llegó a su primera presidencia con un vice también radical Juan Hortensio Quijano? Ese Quijano terminó siendo más peronista que el propio líder. Nada que ver con Cobos.

Dicho resquemor mendocino, basado en el conocimiento de que juntar a Cobos con Cristina era como amalgamar el agua y el aceite, prosiguió en firme al punto de que en 2007 el sucesor de Cobos en la provincia no fue un radical, sino el peronista Celso Jaque, famoso por su frustrados promesas para bajar el delito. Esa fue la forma democrática que encontraron los votantes locales para objetar esa sociedad de Cobos con el kirchnerismo.

En el acto de San Rafael donde se hicieron los anuncios sobre Portezuelo estuvo también la entonces senadora nacional Cristna Kirchner. Las caras de ella en el video de aquel momento son un festival de actuación. Cuando Néstor y otros funcionarios se acercaron a saludar a Cobos, Cristina lo ignoró realizando esos magistrales movimientos con sus manos con los que simula acomodar el cabello.

El día que Cristina y Néstor firmaron en San Rafael el convenio de Portezuelo del Viento

"Estos mendocinos"

"¡Cómo son estos mendocinos, no aflojan!", había lanzado unas semanas antes de aquel agosto de 2006 el presidente Néstor Kirchner al ver que el gobernador Julio Cobos tenía más aguante físico que él en la cinta de un gimnasio al que habían concurrido juntos.

Parece una frase premonitoria de lo que iba a ocurrir al arrancar la presidencia 2007-2011 de Cristina. En la primera de cambio, Cobos le devolvió a Cristina las "atenciones" por tantos desprecios y ninguneos que había padecido. Rompió la sociedad política pero consideró que tenía la legitimidad que le otorgaban los votos para seguir siendo vicepresidente hasta el último día marcado para su gestión.

El crash de Cobos fue con el famoso voto "no positivo" durante el tratamiento de la ley de retenciones móviles que afectaba a los productores de soja. Esa norma, que había sido pergeñada en la mesa chica del kirchnerismo, había encendido "la guerra contra el campo". A Cobos le tocó desempatar como jefe del Senado y lo hizo en contra por considerar que afectaba la paz social.

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"Cumplir la palabra"

En el acto de San Rafael, Néstor Kirchner había dicho: "Espero que el gobernador Cobos la licite, que la obra se pueda empezar el año que viene (2007) y que demos una vuelta histórica para que esta generación le pueda decir a las generaciones que vienen que estuvimos a la altura de la historia. Venimos a cumplir esta palabra federal con el pueblo de Mendoza”,

Lo concreto es que Portezuelo ya no es "la obra del siglo". El propio presidente Fernández la ha rebajado con su decisión de laudar en contra de Mendoza (una provincia con gobierno radical) y a favor de la provincia de La Pampa y de otras que integran el Comité del Río Colorado (de extracción peronista).

El mandatario, enemistado con Mendoza de una manera que le es imposible de disimular y de poner en términos de criterio republicano, no tuvo mejor idea que anunciar el laudo contrario a esta provincia en un reciente viaje a La Pampa antes de que el documento fuese dado a conocer de manera protocolar y oficial en la Casa Rosada ante todas las provincias involucradas. Fue una nueva forma, una más, de castigar a Mendoza. Sin embargo, como dijo Néstor en 2006: "estos mendocinos no aflojan".