Análisis y opinión

Al rescate del peronismo mendocino: a Stevanato le sienta uno "más aireado, amplio y participativo"

El peronista Matías Stevanato que está transitando su segunda intendencia consecutiva en Maipú, admite que el PJ nunca podrá llegar a conducir un proyecto provincial si no suma a varias fuerzas del espectro político

El intendente peronista de Maipú, Matías Stevanato (44 años, casado, una hija), tendrá sin duda un rol expectante en las próximas puestas en escena que la "Compañía Pejota de Variedades" presentará en 2027. Esa vuelta a los escenarios de Mendoza del peronismo será con novedades, pero también habrá varios "reestrenos".

Es que todos los políticos hacen "repertorio", como se dice en la jerga teatral. Ello significa que la compañía tiene un conjunto de obras ensayadas para ser representadas cuando lo exija la situación de la temporada alta. Pero ¿y si aparece algo que llame la atención?

Haremos hoy foco en uno de esos políticos que puede darle al PJ un soplo fresco. Stevanato, por caso, afirma que en el PJ de Mendoza, sobre todo ahora que se sacaron de encima buena parte del lastre del kirchnerismo camporista, hay que buscar un peronismo mucho más amplio, aireado y participativo. Cree estar seguro de que ningún peronista sectario podrá ser opción frente al cornejismo libertario.

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Al peronista Matías Stevanato lo alaban por juntarse con figuras de otros partidos como Ulpiano Suarez (UCR) o Esteban Alasino (PRO).

Al peronista Matías Stevanato lo alaban por juntarse con figuras de otros partidos como Ulpiano Suarez (UCR) o Esteban Alasino (PRO).

Cuando Stevanato habla de estas necesidades, su verba, que no es desbordada, "lo puede" y se lanza a usar esas ideas-fuerza tan difundidas en el partido de Perón. A los mendocinos de todos los departamentos hay que seducirlos. El proyecto debe enamorar. Y la tropa de propios y extraños tendrá que "caminar la provincia".

Obvio que no se lo va a defenestrar sólo por esa razón. El maipucino tiene su público sensible de señoras, abuelas, maestras y de buenos vecinos.

Sin embargo carismático y portador de cierta cuota de sentido común, Stevanato ha armado un relato donde no todo tiende a ser amable sino también criterioso para la gente del común. Lo políticamente correcto, que Javier Milei dinamitó al llegar a la presidencia, está empezando de a poco a pegar la vuelta desde ese infiernillo insultador y anarcocapitalista.

El maipucino está atento. Aún le falta mucho por rumiar. Hay sectores de la clase media que lo hallan un poco desfasado en algunas materias, como la de mostrar demasiado apego a la sacristía católica o la de militar con fervor contra la ley nacional que instauró el aborto voluntario. Tal vez eso pegue en el territorio chico pero no necesariamente en el resto de Mendoza.

Stevanato se ha cuidado de no hacer suyas esas guarangadas conceptuales del camporismo que fueron una fija de Anabel Fernández Sagasti cuando ella mandaba en el PJ local. Hablamos de disparates kirchneristas tales como el de de asegurarnos a los votantes que ellos nos iban a llenar la heladera y a ponernos plata en los bolsillos si ganaban la provincia.

Matías Stevanato, secretario privado de Jaque, se candidatea como senador.
Matías Stevanato en la época en la que fue secretario privado del entonces gobernador Celso Jaque.

Matías Stevanato en la época en la que fue secretario privado del entonces gobernador Celso Jaque.

Stevanato, que fue secretario privado del gobernador Celso Jaque, diputado provincial y que ahora está transitando su segunda intendencia consecutiva de Maipú, admite que el PJ nunca podrá llegar a conducir un proyecto provincial si no suman a varias fuerzas del espectro político. Llevar en soledad el estandarte peronista no les permitiría ganar ni una carrera cuadrera.

¿Por qué estamos enfocados hoy en este dirigente? Simple, lector, porque es uno de los tipos que sobresale de la media justicialista en Mendoza. No es que Stevanato pinte hoy para ser José Octavio Bordón, el gobernador del PJ con mayor peso político y renovador que ha tenido el peronismo de la democracia. Pero sí para reconocer que, dentro de lo que hay, hay que echarle el ojo.

Bordón fue un renovador y, a escala provincial, un hombre de Estado. Creó un estilo dirigencial que se extendió a otros dos gobernadores salidos de su usina, el "Equipo de los Mendocinos". Después al "Pilo" no le alcanzó cuando quiso saltar a la presidencia del país. Carlos Menem aún no se descascaraba.

Stevanato no tiene empacho en afirmar que a él le gustaría que en Mendoza hubiese un peronismo al modo cordobés, con impronta menduca. La idea es que el PJ lleve la batuta, "abrazando", explica él, pero con el acompañamiento de diversas facciones políticas y sociales que se ubiquen sobre todo en el centro político, con un sentido social moderno que, por caso, no reniegue de la idea de la eficiencia en el manejo del Estado.

Al peronista maipucino, nunca le gustó el cristinismo y mucho menos el camporismo pero, quizás orgánico en exceso, nunca lo combatió a bocajarro. Se sentía maniatado.

Emir Félix y Matías Stevanato en Maipú
Matías Stevanato junto al sanrafaelino Emir Félix, quien actualmente ejerce el rol de presidente del peronismo mendocino.

Matías Stevanato junto al sanrafaelino Emir Félix, quien actualmente ejerce el rol de presidente del peronismo mendocino.

A finales de 2022 decidió bajarse de la carrera por la presidencia del PJ de Mendoza. Fieras diferencias lo enfrentaron con dirigentes kirchneristas y con el sector de La Cámpora. No dio batalla pública. Él sabrá. Se guardó en el municipio y prefirió esperar.

Lo habían buscado para que fuera el candidato del consenso, pero lo querían manejar a control remoto desde el Instituto Patria. Se había olvidado que con La Cámpora sólo hay órdenes, no acuerdos. Luego de las legislativas de 2025 se animó a decir que "no creo que Cristina vaya a ser parte del futuro del peronismo".

Ahora, y ya con Emir Félix instalado con más fuerza en la jefatura del PJ, Stevanato está otra vez levantando cabeza para lograr un peronismo con identidad mendocina, liberado de la "orga" camporista, una secta que nada tiene que ver con la idiosincrasia provincial, así como los peronistas cordobeses hicieron lo mismo hace mucho tiempo.

A este peronista le alaban que se junte con referentes de los otros partidos y varios de ellos (el radical Ulpiano Suarez, Esteban Alasino, del PRO,entre otros) alaban al maipucino porque, afirman, ha entendido que hay que volver a las necesarias formas de la civilización partidaria.