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Ajuste a mansalva o prioridades estratégicas: empezó a armarse la marcha por las universidades

Como están las cosas, y con varios frentes abiertos, Javier Milei deberá soportar una nueva marcha federal en defensa de la universidad pública argentina

Además, con el impulso de Vaca Muerta y del campo las cuentas dan saldo positivo en la balanza comercial.

El dólar planchado afecta a las exportaciones de manufacturas y a las economías regionales, pero no hace mella en los commodities que son sobredemandados por la tracción del contexto internacional.

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El año pasado hubo dos marchas universitarias. Este año ya se viene la primera.

El Banco Central sigue comprando divisas para pagar deuda y acumular algo de reservas. Se está cumpliendo con las metas del FMI y cosechando apoyo del organismo y del Banco Mundial. Toto Caputo está de parabienes con los respaldos recibidos para poder cumplir con los compromisos de las deudas.

El modelo de achicamiento del Estado, sin reparar en las consecuencias de los recortes, es otro de los pilares de la gestión económica. Superávit, no emisión, desregulación, privatizaciones y apertura externa indiscriminada son preceptos básicos innegociables.

En aras de los objetivos del programa en ejecución no hay contemplaciones ni siquiera para el cumplimiento de las leyes sancionadas por el Congreso, y se hace caso omiso a dictámenes judiciales. Para el Gobierno la motosierra sobre el gasto -cuyos efectos se hacen sentir en el desplome de la recaudación- resulta clave y es lo que ha motivado su recurso ante la Corte Suprema, desoyendo el mandato de enviar los fondos a las universidades, con el argumento de que ocasionaría déficit fiscal.

Mientras gana tiempo con la movida judicial, buscará avanzar en el tratamiento de un nuevo proyecto para financiar a las universidades con montos muy menores respecto de la incumplida ley que se aprobó por la insistencia en el Congreso, mediante mayorías extraordinarias en ambas cámaras.

El sistema público universitario prolongará su crisis ocasionada por el desfinanciento a raíz de un ajuste desparejo en la órbita estatal, una mala praxis que desconoce la calidad de la asignación de recursos en función de prioridades estratégicas de la inversión.

Como están las cosas, y con varios frentes abiertos para el gobierno en su mayoría por daños autoinflingidos, la administración que encabeza Javier Milei deberá soportar una nueva marcha federal en defensa de la universidad pública argentina, reconocida en el país y en exterior como espacio de formación de profesionales y fuente generadora de conocimiento y de desarrollo.

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