En 1933, el prometedor vioilnista judío alemán Ernest Drucker abandonó el escenario a mitad de un concierto de Brahms en Colonia por orden de las autoridades nazis, en uno de los primeros actos antisemitas del nuevo régimen.Ahora, más de 80 años después, su hijo, el violinista estadounidense Eugene Drucker, ganador de un Grammy, completó la obra inconclusa de su padre. Con lágrimas en los ojos, Drucker ofreció este fin de semana una emotiva versión del Concerto para violín en Re Mayor de Brahms, opus 77, con la orquesta sinfónica de Raanaan.
Un violinista completó un concierto cortado por nazis
