Un sacerdote católico suspendido que se declaró culpable de conspiración para poseer y distribuir metanfetamina, y de que comprar una tienda de juguetes sexuales, posiblemente para lavar su dinero de las drogas, pidió clemencia a un juez federal antes de ser sentenciado el jueves en Connecticut.Monseñor Kevin Wallin, que según su abogado se sentía solo y tenía demasiado trabajo cuando cayó en las drogas y se convirtió en un adicto, aceptó una sentencia de 10 a 11 años dentro de su acuerdo de 2013 para declararse culpable. Ahora pide cuatro años de cárcel y 500 horas de servicio comunitario.
Un sacerdote que vendía estupefacientes y tenía un "sex shop" pidió clemencia ante el juez
