Es un mercado casi como cualquier otro en Los Ángeles: los clientes huelen, sopesan y comparan, y los cultivadores se jactan de su mercancía. Pero hay un solo producto: el cannabis. Eso sí, biológico.
Hippies, rockeros, hipsters y algunas indescriptibles tribus urbanas huelen, prueban y comparan mientras los cultivadores se jactan de su producto.
Un mercado de Los Ángeles dedicado a la marihuana biológico
