La anciana veía con recelo a través de su ventana mientras el poeta Richard Blanco y una amiga escritora saltaban de un maltratado sedán de la era soviética y caminaban al porche.Busco la casa de mis abuelos, explicó Blanco, y recitó los nombres de los parientes que vivieron en lo que solía ser un pueblo de auge azucarero antes de la revolución cubana.
Un emotivo reencuentro en Cuba
