Tres hermanas rusas se enfrentan a entre 8 y 20 años de prisión por haber matado a su padre luego de que éste le haya hecho pasar por años de palizas y abusos sexuales. La causa es "por conspiración para asesinar en grupo". Se espera que el juicio comience a mediados de agosto.
Krestina, Angelina y María Khachaturyan han estado detenidas o bajo arresto domiciliario desde julio de 2018, cuando apuñalaron al padre Mikhail hasta la muerte. Las hermanas, que tenían 17, 18 y 19 años en el momento del asesinato, se enfrentan a entre 8 y 20 años de prisión.
Los abogados y activistas dicen que las adolescentes fueron forzadas a actuar para salvar sus propias vidas, señalando las pobres protecciones legales para las víctimas de abuso en un país donde los castigos por violencia doméstica se han reducido en los últimos años.
Las defensoras de los derechos de las mujeres insisten en que las hermanas deben recibir rehabilitación psicológica en lugar de una sentencia de prisión y exigen que el padre sea juzgado de manera de póstuma.
Un vecino y un pariente de las jóvenes había denunciado la violencia a la policía, pero sus acusaciones no se tomaron en serio.
El padre las separó y las fue llevando una a una a su habitación. Allí las roció con gas pimienta y casi ahoga a una de ellas. Según la información policial y de acuerdo a sus propios testimonios, las dos mayores "decidieron que si no actuaban, una de ellas moriría". Así, esperaron hasta que el padre se durmiera y lo apuñalaron docenas de veces, lo que le provocó la muerte.
