Michael Mackey, que pasó la noche en un abarrotado autobús junto a su familia en el aeropuerto, es uno de los miles de turistas que estaban de vacaciones en Nepal y que ahora están desesperados por abandonar el país, arrasado por un terremoto que ya dejó más de 4.000 muertos.Mackey, neozelandés, su mujer y sus tres hijos estaban el sábado en un café de la capital, Katmandú, cuando se produjo el sismo de magnitud 7,8.
Tras el terremoto en Nepal, miles de turistas buscan la manera de dejar el país
