Katmandú es una ciudad devastada. Las autoridades de Nepal anunciaban ayer que los muertos eran 6.840, pero que se estimaba que podían llegar a 10.000. Informaban que había 14.566 heridos y que la principal preocupación son las epidemias. Una de las necesidades más urgentes es darles un destino final a los cadáveres. No dan abasto para incinerarlos y son un riesgo latente.El mendocino Gonzalo Zamorano (31) camina por esas calles llenas de escombros y le cuenta a Diario UNO: “Esto reafirmó mucho más mis pensamientos acerca de la vida y la forma de vivirla. Como se dice: ‘Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy’. Ahora, más que nunca, quiero aprovechar al máximo cada minuto de mi vida haciendo lo que más me gusta, que es tomar fotografías y viajar”.
Gonzalo es el segundo de 8 hermanos e hijo de Eduardo y Patricia, una pareja que se ha separado hace ya unos cuantos años. “Gonzalo es el mayor de los varones y siempre estuvo atento a sus hermanos, a sus necesidades. Siempre tuvo una actitud de cuidado y solidaridad con ellos”, cuenta su padre.“Más que el deporte, a él siempre le gustó lo artístico. Desde chico pintaba y dibujaba muy bien. Fue algunos años a la Escuela de Bellas Artes y se sentía muy bien”, recuerda Eduardo. En plena crisis de 2001, Zamorano padre se fue a España. Allí consiguió trabajo en un matadero de cerdos. En el 2003 Gonzalo se fue con él y al poco tiempo comenzó a trabajar en el mismo lugar, en las cámaras frigoríficas. Unos años después llegó a ser el encargado de ese sector, en esta empresa de Barcelona.“Siempre tuvo espíritu aventurero y después de varios años decidió renunciar e irse de viaje. Le gusta mucho la fotografía y le atraía mucho esa parte de Asia donde está ahora, por los paisajes y las caras de la gente”, dice Eduardo.Desde Katmandú, Gonzalo cuenta que “he tenido la suerte de conocer gran parte del centro de Europa: Londres, Alemania, Francia, Italia, Portugal… También conozco algo de Oceanía y Sudamérica. Este último año estuve recorriendo gran parte del Sudeste Asiático. He pasado por Tailandia, Laos, Camboya, Singapur, Malasia, Birmania, Indonesia, Vietnam,…”. Un continente enorme y 2.000 islas. Un paisaje imponente.Los compañeros de viaje de Gonzalo han ido cambiando. Los ha conocido a medida que ha ido andando.El sábado 25 de abril a las 6.11 horario del meridiano de Greenwich y cuando se registró el temblor de 7,8 en la escala Mercalli, el mendocino realizaba una caminata por el Annapurna, un macizo de la cordillera del Himalaya, a unos 150 kilómetros de Katmandú.“En ese momento nuestro grupo estaba dividido en dos. Yo estaba junto con Mikel, un compañero de nacionalidad alemana. Atrás nuestro, a los pocos segundos, llegaron dos porteadores que cargaban mochilas enormes. Ellos se pararon junto a nosotros y nos trataban de contar lo asombrados que estaban”, recuerda Gonzalo.“Cuando se calmó el temblor, retrocedimos unos metros y esperamos al resto del grupo. Estábamos todos bien, a salvo. Fue un gran alivio ver a todos. La más asustada era la alemana Stephanie. Ella nunca había vivido ningún tipo de sismo”, relata.“En ningún momento sentí pánico ni nada parecido. Pienso que las experiencias vividas años atrás, siendo de Mendoza, me ayudaron a mantener la calma. En el momento del sismo mi primera reacción fue mirar a mi alrededor. Estábamos rodeados de grandes montañas. En el instante en el que el sismo paró, logramos observar cómo una gran masa de tierra se desprendía de una de las montañas que se encontraba cruzando un gran río. Del otro lado vimos una gran avalancha en una de las laderas de una de las montañas”, cuenta. Aun así el sitio en donde los sorprendió el temblor parecía ser relativamente seguro y se quedaron allí por un rato.En Rodeo del Medio, desde que Eduardo se enteró del sismo de Nepal y hasta que tuvo noticias de su hijo, “pasaron dos días, pero… ¡parecieron un mes!”. Llamadas a consulados y embajadas, consultas constantes en internet a los portales de noticias, hasta que Uriel, otro argentino que estaba en la zona, les dio la primera información de que Gonzalo estaba bien. “Fue un alivio enorme”, recuerda.Raúl Guastavino, embajador argentino en la India, indicó que oficialmente tienen registros de 72 argentinos que estaban en la región al momento del sismo. Las últimas en aparecer fueron Andrea Felice, de 28 años y radicada en Madrid, y Gimena Wojcik, una mujer que visitaba Nepal con su esposo alemán. “Estaban en regiones muy alejadas realizando trekking y tardaron en contactarse porque en esos lugares no hay comunicación”, dijo el funcionario.Mientras tanto, el mendocino Gonzalo Zamorano sigue con sus planes. Se define como “un hombre de pocas palabras” pero las suficientes como para contar que “en este momento pienso en viajar para Argentina para poder ver a mi familia y que puedan constatar que estoy bien”, afirma. “Luego, existe la posibilidad de poder salir para Nueva Zelanda antes de setiembre, para trabajar allí”. Ya tiene una oferta laboral en ese país y pretende aprovecharla, para “conocer bien ese lugar, del que muchos me han hablado”, y después seguir andando.“A mis 31 años, si hay algo que me permite viajar es la libertad de no estar atado a nada. No tengo hipotecas ni dispongo de créditos. Tampoco tengo pareja ni hijos. Todo esto me permite viajar y me da la libertad de trabajar unos meses en cualquier lugar, donde me lo proponga, para luego seguir viajando”, le cuenta a Diario UNO desde la ciudad de Katmandú.En El Pedregal, en el mismo terreno donde está la casa de su padre, Gonzalo hizo levantar su propia vivienda. “Contrató unos albañiles, que levantaron la casa, pero él mismo le hizo todas las terminaciones cuando estuvo por Mendoza, hace unos meses”, cuenta Eduardo. “A él le gusta trabajar con las manos. Tiene mucha habilidad”, remarca.Por ahora, Gonzalo Zamorano tiene manos hábiles y pies inquietos. Y seguirá andando por el mundo, por más que la tierra tiemble.El primer mensaje desde Facebook“Quería agradecer a todas esas personas que se movieron de alguna forma u otra por mi paradero. Estoy muy agradecido por las muestras de cariño que he recibido en los últimos días, como también pedir disculpas por todos esos mensajes que no he podido responder. Me gustaría aclarar que yo, como mis compañeros, nos encontramos en perfecto estado. En el momento del sismo nos encontrábamos de trekking, llegando a Yak Kharka, en donde pudimos sentir las dimensiones del mismo y observar algunos desplazamientos de tierra y avalanchas”, relató Gonzalo en su Facebook. Luego capturó algunas imágenes del desastre. “Con un enorme dolor me despido de uno de los lugares más hermosos y maravillosos que pude haber conocido, la Plaza Durbar. Un escenario que se llevó consigo miles de vidas y dejará en mí una gran tristeza...”, escribió. ►50 años para recuperarse. Nepal tiene una superficie de poco más de 147 mil kilómetros cuadrados y una población estimada, al 2011, de más de 30 millones de habitantes. Sin salida al mar, su territorio es montañoso y allí está la cumbre más alta del mundo: en la cadena del Himalaya se encuentra el monte Everest (8.848m).
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De Maipú. Gonzalo Zamorano es el segundo de 8 hermanos. Su familia es de Rodeo del Medio.
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A una semana del terremoto que ya dejó más de 6.500 muertos en Nepal, el mendocino Gonzalo Zamorano sacó algunas imágenes del desastre que dejó el sismo en las calles de la ciudad de Katmandú, donde sus habitantes aún no logran reponerse de tanta tragedia. Muchos incluso duermen afuera en carpas por temor a nuevas réplicas y por los daños sufridos en sus viviendas.