Los hechos criminales que involucran a niños son cada vez más comunes en las calles de Río de Janeiro. La población está cansada y exige medidas extremas, incluso, responder con más violencia organizada. Muchos llegan a pedir la muerte de los atacantes.Los teléfonos móviles de última generación son el principal objetivo de las bandas integradas por menores. Los robos a colectivos se multiplicaron y mucha gente hasta tiene miedo de salir de sus casas.
Terrible pensamiento en Río sobre los niños: "Son monstruos y existe un único lugar para ellos, muertos"
