CHITRAL, Pakistán (AP) — Rehmatud Din caminó 10 horas y avanzó entre restos de desprendimientos para llegar hasta su familia en una remota localidad en el noroeste de Pakistán, devastada por el terremoto de magnitud 7,5 de esta semana. Cuando consiguió llegar, supo que su hija de seis años había muerto después de verse aplastada por el tejado de su casa, y que sus familiares ya la habían enterrado."Hice todo lo que pude para llegar a Chitral, pero las piedras y los desprendimientos habían cortado todas las carreteras", dijo Din el jueves con lágrimas en los ojos. "La perdí tan joven".
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