El australiano Don Ritchie vivió justo al lado del acantilado The Gap, en Sídney, el lugar preferido para quienes deseaban acabar con su vida. Cada día, a lo largo de 50 años, el hombre los vigilaba para salvarlos. Hoy, más de 160 personas le deben la vida.Durante casi 5 décadas, Don Ritchie miraba cada día a través de la ventana de su casa en Sídney al océano Pacífico con un gran propósito: avistar y persuadir a la gente de no lanzarse del tristemente célebre acantilado The Gap, el lugar favorito de los suicidas en Australia.
Salvó a más de 100 personas del suicidio durante 50 años
