El sábado, en un hecho inesperado, la monarquía conservadora sunnita e islamista de Arabia Saudita ejecutó a 47 condenados a muerte de forma simultánea con sables y fusiles. Las víctimas eran principalmente extremistas sunnitas, muchos de ellos miembros de Al Qaeda, pero también incluyeron a cuatro disidentes chiitas, entre ellos Al Nimr.El jeque chiíta fue una de las caras visibles de las protestas antigubernamentales de 2011 y 2012, inspiradas en los levantamientos conocidos como la Primavera Árabe, que por entonces sacudían a muchos de los países vecinos, inclusive derrocando a longevos gobernantes autoritarios.
Un día después de que Arabia Saudita ejecutara a un reconocido clérigo chiíta opositor y que manifestantes de esa rama del islam atacaran las embajadas sauditas en Irán e Irak, el presidente iraní, Hasan Rohani, c
Rohani repudió el ataque a la embajada de Arabia Saudita
