Las auroras boreales pintan el cielo con espectaculares tonos de verde, rojo y morado en la ciudad de Kirkenes, en el extremo norte de Noruega. Los turistas acuden a este pedacito del Círculo Polar Ártico a perseguir las fascinantes luces. Pero una razón completamente diferente impulsa a otros que llegan aquí en bicicletas desde Rusia.A través de la primera nevada de la temporada, estos ciclistas no son amantes de la naturaleza a la ‘caza’ de auroras boreales, sino refugiados.
Refugiados de Medio Oriente pedalean hacia su salvación en el Ártico
