Las fábricas de Beijing, que fabrican desde concreto a vagones de tren, cerraron este martes para ayudar a reducir la crisis de contaminación en la capital china. Sin embargo, la situación ha resultado ser un impulso para otros negocios, con un aumento de las ventas de equipamiento para purificar aire y de viajes para escapar de la bruma.Los puestos de comida promocionaban la venta de zumo de pera y granada, un remedio tradicional para los problemas pulmonares, mientras las restricciones al tráfico y otros sectores golpeaban a la economía de Beijing, que con un volumen de 340.000 millones de dólares es mayor que la de muchos países.
Por la crisis de polución en Beijing las fábricas cerraron para reducir la contaminación
