Pintado por uno de los "artistas" callejeros más famosos del mundo, el acoplado de un camión de carga que estuvo estacionado primero entre mucho lodo en un festival musical y después bajo un roble, y que fue inicialmente la casa rodante de una pareja británica itinerante y después de toda la familia ya con hijos, ahora será rematado.En 1998, el dueño del camión de carga conoció a Banksy como alguien con el que había actuado alguna vez en una calle en Bristol, Inglaterra, y como un amigo del novio de su hermana, y por unas 200 libras (unos 300 dólares de entonces) aceptó convertir la parte lateral del remolque en un lienzo para el festival de música de Glastonbury.